Los escritores que lee un premio Nobel

En un discurso entre lo literario y lo político, en defensa de la literatura y contra los totalitarismos el Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, desveló qué lecturas marcaron su carrera literaria durante el acto de aceptación del galardón de la Academia Sueca en Estocolmo.

Nombró su árbol genealógico y biográfico –su cartografía, en definitiva- de aquellas lecturas que todo escritor debería acometer para lograr, como él, quizás, en un futuro, el máximo reconocimiento mundial de las letras.

Mario Vargas Llosa inició sus palabras de aceptación del Nobel con una mención directa a la génesis de sus primigenias novelas. Nombró el colegio donde aprendió a leer a los cinco años y enumeró los héroes de las ficciones creados por Julio Verne, por Alejandro Dumas o por Emilio Salgari.

“La lectura convertía el sueño en vida (…) y ponía al alcance del pedacito de hombre que yo era el universo de la literatura”, dijo tras nombrar al Capitán Nemo y sus 20.000 leguas de viaje submarino o a los tres mosqueteros liderados por el joven D´Artagnan.

Después de este recorrido por su infancia, Vargas Llosa se aventuró por su periplo como escritor primerizo, accionó sus influencias siempre presentes, sus inquietudes y los espejos en los que, el ahora Nobel, se miró para aprender. Gustave Flaubert, por supuesto, William Faulkner, sin duda, pero muchos más.

De Flaubert, Vargas Llosa reiteró que fue un ejemplo para comprender que el talento “es una disciplina tenaz y una larga paciencia”. Y de Faulkner bebió de su rigor por la forma, porque, dijo, la estructura novelesca es lo que “engrandece o empobrece” los temas literarios.

Continuó Llosa cincelando sus maestros, como Cervantes, Dickens, Balzac, Conrad o Thomas Mann. Pero se detuvo en Sarte para recordar que las palabras y la literatura, marcadas por el compromiso político y social, pueden cambiar la historia. Sin menoscabo de Albert Camus y George Orwell, que además le enseñaron que la literatura “sin moral” raya la inhumanidad.

Entre los personajes literarios que rememoró el Premio Nobel 2010 se encuentran los míticos Capitán Ahab, de Moby Dick, de Meville; o las heroínas Emma Bovary o Anna Karenina, de Gustave Flaubert y León Tolstói.

Como no podía ser de otra manera, el escritor peruano rescató del olvido a Jorge Luis Borges (días antes del discurso ya lo mencionaba como ganador moral del galardón si por él fuera).

Latinoamérica siempre ha sido el territorio literario al que regresa Vargas Llosa, y, por ello, habló de ese sueño que fue “El Sur”, de Borges; pero también de la mitología o pueblo purgatorio de “Comala”, que en “Pedro Páramo” nos narró Juan Rulfo…

Julio Cortázar, Guillermo Cabrera Infante, Carlos Fuentes, Carlos Onetti fueron coetáneos suyos dentro y fuera de aquella etiqueta editorial que se llamó boom literario. Don Mario también los nombró en su discurso.

Cuando el Nobel transitó por los recuerdos que le llevaron de Perú a la capital europea de la cultura, aquel París de los 60 y 70, confesó que viajó hasta allí porque si se quedaba en su país tenía miedo de acabar como un escritor desconocido más. Y él quería ser como Balzac, como Stendhal, como Baudelaire, como Proust…

“De niño soñaba con llegar algún día a París, porque me ayudaría a convertirme en un verdadero escritor, porque si no salía de Perú solo sería un seudo escritor de días domingos y feriados”, dijo. Allí, en París coincidió con Sartre, con Camus, y descubrió el teatro de Ionesco y de Beckett.

Después, a su llegada a España, maduró como escritor, se consagró como novelista. Agradeció a Barcelona y a sus primeros editores (Carlos Barral) y su agente literaria (Carmen Balcells) lo que es hoy en día.

O, como él mismo atestiguó: si no hubiera publicado en España, nadie lo reconocería hoy como autor, el autor que recoge el Nobel 2010, el escritor que leyó a todos estos maestros, como deberían leerlos aquellos que, algún día, quisieran ganar (o perder, como Borges) un Premio Nobel de Literatura.

 

Comentarios

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.