El cómic versiona a Jimi Hendrix

Los italianos Mattia Colombara y Gianluca Maconi repasan en la novela gráfica`Electric Requiem´, la accidentada vida del legendario guitarrista. Desde sus primeros pasos como guitarrista, su decadencia por las drogas, hasta su mítica actuación en Woodstock. Este 18 de septiembre se conmemora 41 años de su fallecimiento en Londres.

Sexo, drogas y rock ‘n’ roll. El famoso lema podría resumir la vida de Jimi Hendrix, un muchacho de Seattle que cautivó a medio mundo con su inimitable forma de tocar la guitarra. Sus excesos le llevaron a la tumba el 18 de septiembre de 1970. El artista entraba a formar parte del famoso club de los 27, ese mismo al que pertenecen Jim Morrison,Kurt Cobain, Janis Joplin o Amy Winehouse.

Más de cuatro décadas después de su muerte, Hendrix recibe un homenaje en forma de cómic. El guionista Mattia Colombara y el dibujante Gianluca Maconi le dedican Electric Requiem, una novela gráfica que recoge las peripecias vitales de un músico verdaderamente único. Los artistas italianos convierten al mítico guitarrista en un personaje de cómic para que el mismo repase, desde el limbo, su peculiar existencia.

Primeros pasos

Hijo de un padre militar y una madre alcohólica, James Marshall Hendrix tuvo que aguantar las constantes desavenencias de sus progenitores. El crío, no obstante, encontró su refugio en su abuela, quien le rebeló sus orígenes indios y su pasión por la guitarra. Su adolescencia –como reflejan Colombara y Maconi en su novela gráfica- estaría marcada por la muerte de su progenitora y cierta rebeldía que le llevaría a ser arrestado por robar un coche.

Para evitar la cárcel, el joven se enroló en el ejército, donde conocería al bajista Billy Cox, con el que mantendría una amistad que duraría años. Sin embargo, la disciplina no era lo suyo. Hendrix hizo todo lo posible para que le echaran del ejército.

Una vez que lo consiguió, se lanzó a tocar por diversos garitos del sur de Estados Unidos. Allí comprobó por sí mismo los efectos de la segregación racial y el poco respeto que los puristas del blues tenían por su forma de tocar la guitarra y comportarse en el escenario. Sin desanimarse, el joven músico tocó en diversas bandas, aunque ninguna le convenciera demasiado

En busca de nuevas experiencias, Hendrix emigraría a Nueva York donde ganaría un concurso en el mítico teatro Apolo, gran templo de la música negra norteamericana, y formaría parte de varias formaciones musicales. Durante ese periodo, como nos cuenta Electric Requiem, llegó a tocar en el grupo de Little Richard.

Sin embargo, el veterano roquero no veía bien la expectación que causaba el joven guitarrista y se lo hizo saber de mala manera. Hastiado, Hendrix no tardó en abandonarle.

Su experiencia neoyorquina le marcaría doblemente. Por un lado, tendría su primera experiencia con las drogas alucinógenas, que le acompañarían el resto de su existencia. Y, por otro, conocería al manager que le convertiría en estrella: Chas Chandler, el que fuera bajista de The Animals. Él se encargaría de llevarle a Londres, donde Hendrix se haría un nombre en el mundo del rock.

Un hombre americano en Londres

El músico adquirió en la ciudad del Támesis su estrafalaria apariencia, con la que sería conocido y que le traería algún problema para acceder a ciertos locales. Fue también en la capital británica donde el guitarrista decidió que su banda debería ser un trío, a la manera de los Cream, de Eric Clapton. Nacía así The Jimi Hendrix Experience.

Al primer concierto de la banda, celebrado en noviembre de 1987, fue gran parte del mundillo musical británico. Entre el público de ese primer bolo se encontraban The Beatles, Mick Jagger, Eric Clapton o Donovan.

El músico comenzaría así su etapa de gloria con la grabación de sus discos más recordados y su intervención en diversos macroeventos musicales. En uno de ellos, el Monterey Pop Festival, se enzarzó en una acalorada charla con Pete Townsend, el líder de The Who. Ambos discutían sobre quién debía salir primero al escenario. Hendrix le convenció que debía ser él interpretando un soberbio solo de guitarra.

Decadencia

No obstante, después de poco más de un año de gloria, las cosas empezaron a ir cuesta abajo justo en 1969. El artista de Seattle fue arrestado por posesión de droga cuando se dirigía a un concierto en Toronto. Su manager le abandono por sus constantes excesos con el sexo y los estupefacientes y algunos fans quedaron contrariados por su actuación en algunos conciertos.

El músico pareció resurgir con su actuación en Woodstock, especialmente recordada por su arriesgada reinterpretación del himno estadounidense. Sin embargo, las tensiones con su nueva banda, Gypsy Sun and Rainbows, y algunas actuaciones en vivo escasamente memorables no hacían vaticinar nada bueno. El propio Hendrix lo dejó entrever en una entrevista de la época.

“Es un círculo que se cierra. Estoy en el lugar donde comencé. He dado todo lo que tenía para esta era de la música. No puedo pensar en nada nuevo que añadir a lo que ya he hecho”, comentaba apenado.

Poco después de estas declaraciones, el 18 de septiembre de 1970, moría ahogado en su propio vómito a consecuencia de un cóctel de alcohol y tranquilizantes. Nacía así una de las mayores leyendas de la música rock.

Reportaje de @jvallejoheran para Coveritmedia.com

 

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