La película `Arrugas´ es fiel al cómic de Paco Roca

La novela gráfica de Paco Roca, galardonada con el Premio Nacional del Cómic de 2008, se convierte en una película animada para adultos, en la que participó activamente el dibujante. El filme, dirigido por Ignacio Figueras, mantiene un guión que refleja lo más fiel posible el espíritu de la novela gráfica.

Paco Roca nunca imaginó que los personajes de Arrugas saltarían alguna vez a la gran pantalla. Sin embargo, el prestigio de la novela gráfica, ganadora del Premio Nacional de Cómic 2008, y las buenas ventas –más de 35.000 ejemplares- llamaron la atención de varios productores cinematográficos.

Ninguno pareció echarse atrás ante la dura historia que cuenta Paco Roca. El cómic sigue los pasos de Emilio, un anciano enfermo de Alzheimer que intenta evitar, por todos los medios, que le trasladen a la planta de personas discapacitadas de la residencia donde vive.

El abuelo contará en su particular gesta con la ayuda de Miguel, un interno que mira todo lo que ocurre en el centro desde una posición bastante cínica. Después de recibir varias ofertas para adaptar la novela gráfica en imagen real, Paco Roca se decantó por la propuesta de Manuel Cristóbal, un productor que siempre apostó por realizar una versión en dibujos animados.

“Si Arrugas se hubiera hecho en imagen real, sería una película más. Además, queríamos conservar la línea argumental y la gráfica del cómic”, argumenta el responsable de Perro Verde Films.

Desde un principio, Cristóbal consideró que el cineasta adecuado para convertir el cómic en película era Ignacio Figueras, animador de filmes tan prestigiosos como El ilusionista y realizador del corto How to Cope With Dead. Para asegurar la mayor fidelidad a la novela gráfica, el productor contrató al propio Paco Roca, que entró formar parte activa del proyecto.

Diferencias con el cómic
Durante tres años, todos los responsables de la película trabajaron para que la película reflejara de manera lo más fiel posible el espíritu de la novela gráfica. No obstante, la trama del cómic se quedaba un tanto corta para la duración de un largometraje comercial.

Fue aquí donde la labor como guionista del director Manuel Figueras resultó primordial. Él decidió que se incluyeran pasajes, inexistentes en la obra de Paco Roca, donde vemos al hijo de Emilio, el personaje protagonista, y su esposa poniendo en venta el piso del anciano poco después de su ingreso en la residencia.

Figueras fue también el responsable de incorporar otro elemento ausente en el cómic: la piscina del centro de mayores, un escenario esencial en la película. Es allí donde ocurrirá uno de los hechos que consolidará aún más la relación de amistad entre Miguel y Emilio, los dos abuelos protagonistas de Arrugas.

La idea, sin embargo, no fue enteramente del realizador. Provenía de Emotional World Tour, una novela gráfica firmada por el propio Paco Roca y Miguel Gallardo.

Trabajo en equipo
Aparte de estos pequeños añadidos en la historia, las principales diferencias entre la obra en papel de Paco Roca y la película de Ignacio Figueras provienen fundamentalmente de los distintos elementos expresivos que se utilizan en el cómic y el cine.

En este sentido, Paco Roca se sorprendió especialmente con el doblaje de los personajes. El historietista asistió asombrado a un proceso en el que “dibujos en movimiento- a los que Roca había conferido una “voz idílica” durante la elaboración de la novela gráfica-“se convertían en personajes de verdad gracias al trabajo de los dobladores”.

El dibujante también se mostró especialmente contento con la música de Nani García, que hacía posible que todos los momentos donde las palabras y sonidos están ausentes tuvieran un significado mucho más expresivo y emocionante.

Todo ello convierte a Arrugas, la película, en un filme que capta de manera fiel el alama de un hermoso cómic basado en hechos reales. Roca se inspiró en el padre de un amigo suyo para escribir una obra que denuncia la marginación que sufren muchos ancianos en la sociedad actual. Su intención, tanto en el largometraje como en el tebeo, es la misma: que tengamos ganas de llamar a nuestros padres y hablar con ellos después de ver la película o leer el cómic.

Ignacio Ferreras, su director, pretende también que llene el particular vacío que dejan las películas de animación en muchos de sus responsables. El cineasta lo ilustra con una anécdota.

“Me viene a la memoria una conversación con un amigo director. Él me decía: ‘Te pasas cinco o seis años trabajando en un largo de animación, y luego lo ves y piensas, ¿para esto te has gastado cinco años de tu vida?’. Me bastaría con hacer al menos una sola película que de verdad sea buena, que merezca la pena’. Yo confío en que Arrugas sea esa película”, dice.

Reportaje de @jvallejoheran para Coveritmedia.com

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