El último suspiro vital de Virginia Woolf

El desenlace de una novela es una expectativa. El final de una biografía siempre es el mismo, y no por conocido es menos estremecedor. En el caso de Virginia Stephen Woolf, ese desenlace biográfico asfixia.

Virginia Woolf en versión cómic
La autora de novelas como Las olas u Orlando estuvo toda su vida asediada por la depresión y la compulsión creativa, tormentos que le llevarían al suicidio.

“Todos quieren ayudarme. ¿Ayudarme a qué? ¿A no volver a experimentar el deseo y la angustia de escribir? (…) ¡Antes morir!”

Virginia Woolf tenía 59 años y la enfermedad mental mermaba sus ganas de vivir. La escritora estaba a un paso de ponerse el abrigo, llenarlo de piedras y adentrarse en el río Ouse. Aquellas aguas le restarían su último aliento.

Era el 28 de marzo de 1941. No encontrarían su cadáver hasta mediados de abril.

Este último minuto de la vida de Woolf, lo recrea en apenas cinco viñetas una biografía –Virginia Woolf (Impedimenta, 2013)- en versión cómic, con las ilustraciones de Bernard Ciccolini y guion de Michèle Gazier.

La secuencia final de esta novela gráfica conduce al trágico desenlace. Vemos las manos blanquecinas de la ya envejecida escritora bordando y, en primera persona, leemos sus palabras.

La autora nos confiesa que el dolor que siente por no poder culminar una novela. Mientras tanto, el refugio de lo cotidiano no la calma. Cocina, cose, pasea, friega de rodillas el suelo de su cocina…

“Leonard vuelva a hablar de la casa de reposo. Me lleva a la clínica. Siempre la misma historia. ¿Aún existo?”.

La siguiente viñeta nos enseña la carta que escribiría a su marido Leonard, unos días antes.

“Si alguien hubiera podido salvarme, hubieras sido tú”, leemos en las líneas de la misiva.

Esa parte del texto está tachada, con rayas que acuchillan el párrafo. Después, las páginas finales del cómic biográfico se abren hacia planos generales del río Ouse.

Poco a poco, el tiempo narrativo de las viñetas se detiene, con extraordinaria lentitud. La mano derecha de Virginia Woolf intenta coger varias piedras, sus pies ya están cerca del río.

Luego, el bastón de la escritora enferma queda abandonado en aquella orilla. Imaginamos la tragedia bajo aquellas aguas.

Fin de una biografía que nos devuelve a la vida a una de las autoras anglosajonas más universales.

“Sin embargo, esta biografía en cómic cuenta con un aliciente poco conocido. Aborda la infancia de Virginia Woolf, también los abusos que sufrió por parte de su hermano George y su relación con su madre. Y de ahí parte hacia la enfermedad mental, las obsesiones y depresiones que atormentaron su vida”, explica Enrique Redel, editor de Impedimenta.

Regresemos entonces al principio. Conozcamos entonces a la niña Virginia, aquella que luego maduró en ese convulso periodo de entreguerras como escritora y feminista, miembro del grupo de Bloomsbury y creadora de la ya mítica señora Dalloway.

Observemos sus ojos brillantes de las primeras viñetas.

Escuchemos sus palabras.

“Tengo siete años. Estoy en el tren con mamá. Vamos a Saint Ives. He posado mi mejilla en su regazo. Regreso a las flores rojas y violetas de su falda estampada”.

Reseña por David González | Coveritmedia.

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