5. Jessica Dimmock

Okupas en la 5ª Avenida

La fotógrafa Jessica Dimmock convivió durante tres años con un grupo de heroinómanos que ocuparon la novena planta de un lujoso bloque de apartamentos de Nueva York. Su trabajo ‘The Ninth Floor’ ganó el premio Inge Morath de Magnum Photos. 

Estudiante del prestigioso centro de fotografía neoyorquino ICP Jessica Dimmock recorría las calles de Nueva York buscando un tema para su proyecto final de carrera cuando se cruzó con Jim Diamond, un traficante de poca monta que quería ser fotografiado. Dimmock le acompañó varias tardes mientras realizaba sus trapicheos en la zona sur de Manhattan. Al final del tercer día, Jim condujo a Jessica a un lujoso edificio en la Quinta Avenida.

El traficante le advirtió qué encontrarían al cruzar la puerta. En tan lujoso edificio, Jessica no esperaba descubrir un apartamento decrépito, con más de 20 heroinómanos conviviendo entre montones de ropa, muebles rotos y basura. Jim fue arrestado pocas horas más tarde y la fotógrafa nunca más lo volvió a ver. Sin embargo, la artista empezó a frecuentar el apartamento de la Quinta Avenida.

Para la fotógrafa las miradas huidizas, los cambios de humor volátiles de los inquilinos no le eran del todo desconocidos.Reconoció en esas miradas ausentes un recuerdo de su infancia: las miradas de su propio padre y amigos. “No es que se drogasen delante de mí, nunca presencié de manera tan directa la realidad de los toxicómanos, pero sí que es cierto que era un ambiente que me resultaba familiar, en el que sabía desenvolverme”, nos cuenta la artista.

Poco a poco, su presencia se hizo habitual en el apartamento. A veces, pasaba simplemente a saludar, sin cámara, “a ver cómo estaban”, rememora Dimmock.

Esa familiaridad fue aumentando hasta el punto que muchas noches pernoctaba con ellos. Los habitantes de la novena planta ya no eran un grupo de toxicómanos sin más. Ahora, eran Rachel y Dionn, la pareja que tras el nacimiento de un bebé adicto a las drogas, peleó con fuerza por salir del infierno. O Jessie, una adolescente traumatizada que alternaba sus estancias en la cárcel con los centros de desintoxicación. O Joe, el casero de todos los inquilinos, que había formado parte de la escena artística del downtown neoyorquino en los años 70 y ahora mal vivía en el comedor del apartamento, a cambio de una cerveza o droga.

Dos años después de que Dimmock atestiguara con su cámara el desenfreno y el caos del piso, los inquilinos fueron desahuciados. La fotógrafa siguió en contacto con algunos de ellos. Documentó los viajes de Rachel y Dionn a la unidad de neonatos donde su hija recién nacida luchaba por su vida; y fotografió a Jessie intentando desintoxicarse por enésima vez en la casa de campo de sus padres. Dimmock advirtió que las extrañas condiciones de este trabajo marcaban que el proyecto había llegado a su fin.

“La confianza entre fotógrafo y fotografiado acaba minando la neutralidad de la documentación. La neutralidad es la base de la amistad, cuando tu amigo se está matando y confía en ti par que lo aceptes, el propio acuerdo se convierte en insostenible. En ese punto, el proyecto llega a su fin natural”, afirma.

Después de tres años de trabajo tan intenso, la fotógrafa se plantea nuevos proyectos con un tinte social. En estos momentos, se encuentra desarrollando un documental sobre la obesidad infantil en Estados Unidos para la cadena de televisión HBO. Mientras tanto, presenta en Europa su proyecto The Ninth Floor y su obra homónima, exposición que acaba de inaugurar la Galería Cero hasta el próximo 9 de noviembre.

Reportaje y fotogalería de @monicamoyano para coveritmedia.com. Imágenes cortesía de: Jessic Dimmock. Galería Cero. Madrid

1.Steve Mc Curry.Peshawar. Cortesía: Museo Casal Solleric | Magnum Photos | Steve McCurry

Las imágenes icono de Steve McCurry

La trascendencia de la foto de la niña afgana de ojos verdes marcó la obra del fotógrafo Steve McCurry. Sin embargo, aquella portada de ‘National Geographic’ no es más que una muestra del trabajo realizado durante más de 27 años por el fotógrafo americano. Una exposición llamada ‘Retrospectiva’ recoge sus otras imágenes icono en Palma de Mallorca.

Steve McCurry llega a Casal Solleric, un palacio mallorquín de mediados del siglo XVIII, que acoge una exposición retrospectiva de su obra. En estas fotos, al lado de impresionantes vistas de ciudades de arenisca, paisajes montañosos o viejos templos, aparecen niños, pastores, guerreros o trabajadores. También se incluyen imágenes inéditas e instantáneas de sus últimos viajes a la India y al Tibet.

Su imagen más conocida, el retrato de la niña afgana de ojos verdes inaugura la muestra. Su profunda mirada invita a recorrer más de 27 años de historia, en los que McCurry, miembro de Magnum desde 1986, ha cubierto muchas zonas de conflicto incluyendo Birmania, Sri Lanka, Beirut, Camboya, Filipinas, la Guerra del Golfo, la antigua Yugoslavia, Afganistán y el Tíbet.

Cuando se le pregunta por cómo comienza su proceso creativo, el fotógrafo responde que siempre espera ese momento en que la persona, desprevenida, deje aflorar en su cara “parte de su alma y de sus experiencias”.

“Si encuentro a la persona o el tema oportuno, en ocasiones regreso una, dos, o hasta media docena de veces, siempre esperando el instante justo. A diferencia del escritor, en mi trabajo, una vez que tengo hecha las maletas, ya no existe otra oportunidad para un nuevo esbozo. O tengo la foto o no. Esto es lo que guía y obsesiona al fotógrafo profesional, el ahora o nunca”, explica McCurry.

El fotógrafo confiesa que lo más importante de su trabajo es lograr que las fotografías que realiza sean individuales, pues piensa que lo crucial es que cada una de ellas tenga sentido por sí sola. Una de esas instantáneas fue la que le dio más transcendencia como fotógrafo, la de aquella niña afgana.

“Caminaba por un campo de refugiados en Pakistán, cuando llegué a un terreno que parecía una escuela. Había unos 20 alumnos y pregunté a la maestra si podía fotografiarles. Me fijé en una joven muchacha afgana, de 12 años aproximadamente, que tenía una mirada que embrujaba. Pensé que era una imagen impactante, pero ni tan siquiera imaginé que pudiese llegar a ser portada de National Geographic”, recuerda McCurry.

Luego regresó a Afganistán para reencontrarse con aquella niña. Varias pistas infructuosas complicaron la búsqueda. Un día, McCurry reconoció aquella mirada.

“Cuando la vi, reconocí la magia de su mirada. Su piel estaba gastada; ahora hay arrugas, pero sigue siendo tan impactante como lo había sido años atrás”, añade.

Sharbat Gula, que así se llama la niña afgana, no sabía nada sobre la trascendencia de la foto que Steve McCurry le tomara 17 años atrás. No había visto nunca ninguna revista de National Geographic y no tenía conocimiento de la importancia de aquella primera foto. Nunca más la habían vuelto a fotografiar, hasta que Steve McCurry repitió la famosa toma. De este reencuentro nació también el documental En busca de la niña afgana.

Sin embargo, la obra de McCurry no sólo se queda en esta foto icono. Su trabajo también se centra en los efectos devastadores de la guerra, no simplemente mostrando su influencia en el paisaje, sino más bien en la cara humana. Además, también se define como un fotógrafo que retrata personas imbricados en sus lugares de orígen.

“Siempre me ha fascinado India, Afganistán y Asia del Sur. Uno quiere ir a los lugares que le interesan por algún motivo. A mí me interesan las culturas asiáticas, el budismo, el hinduismo y las montañas. Me encanta viajar y sacar fotos de gente diferente, de cómo vive, cómo trabaja, y de pequeños momentos en la calle”, detalla el fotógrafo.

Y mientras se le pregunta por cuál es su foto preferida de Retrospectiva, la exposición que McCurry muestra en el museo Casal Solleric hasta el 4 de septiembre, el artista nos habla de una instantánea de los años 80.

“Es la imagen de las mujeres en la tormenta de arena en Rajasthan, en el noroesta de Ia India. La tomé en 1984, iba en un taxi conduciendo a través del desierto. Era junio y se levantó esta tormenta. Mi primera reacción fue proteger el equipo. Luego, empecé a mirar y vi a estas mujeres, que estaban abrazándose para protegerse. Corrí hasta ellas. Era difícil respirar, no podías ver. Fue cuestión de dos o tres minutos, después se pasó la tormenta y ahí acabó todo”, finaliza.

Créditos: Foto cortesía de Museo Casal Solleric | Magnum Photos | Steve McCurry

 

Reportaje, entrevista y fotogalería de @monicamoyano para coveritmedia.com.