Sr. Chinarro: “Es el regreso de la ley de la selva”

Antonio Luque, o lo que es lo mismo, su `alter ego´ Sr. Chinarro, está imparable. Tres discos en los tres últimos años y ya van nada menos que 14 en una carrera que empezó en Sevilla allá por los años 90. El último acaba de ver la luz bajo el nombre de ‘Enhorabuena a los cuatro’ (`Mushroom Pillow´) y va “dedicado” a una pareja y sus respectivos amantes.

Sr. Chinarro

Sr. Chinarro es irónico, astuto, reflexivo, introvertido, tímido y unos de los referentes de la música española considerada indie. Así puede apreciarse al menos cuando en un macrofestival al estilo del último Primavera Sound el público se rinde a sus pies a las ocho de la tarde. Chinarro, o Luque, es de esos músicos que tiene la necesidad de crear para sentirse bien consigo mismo. Para él, un día termina con la mejor sonrisa si ha conseguido sacar de dentro una canción, quizás unos pasajes.

“Me gusta hacer canciones. El día que consigo hacer una tengo un sentimiento de haber creado una especie de mundo paralelo en el que me siento especialmente protegido, como si fuera mi burbuja. Luego me cuesta venderlo a los demás”, confiesa.

Enhorabuena a los cuatro surge pensando en el fracaso de la idea del amor romántico como el principio del fracaso de la sociedad.

“Empieza la pareja, pasan a ser cuatro y así llegamos a un sistema repleto de traiciones y que está montado sobre una base falsa”, afirma el artista.

“¿Por qué hablar de amor en este momento? Porque todo va de esto también. El fracaso comienza individualmente, se expande en nuestras relaciones más próximas y acabamos fracasando como país o como primer mundo”, añade.

“Es el regreso de la ley de la selva”, dice casi a modo de sentencia.

“Un día leí un texto de El Mundo Today que decía “El Congreso aprueba la Ley de la Selva” y creo que es exactamente eso lo que está ocurriendo. En las relaciones personales pasa lo mismo. En los bares, aprecio que tiene plena vigencia y que los monos tienen una vida sexual más intensa que la nuestra. Un poco sobre eso va el disco. No sobre el amor romántico, sino sobre lo contrario. Deberíamos dejar de pensar en grandes relatos que son de finales del siglo XIX”, apostilla.

Su música, llena de ironía, de letras sencillas pero con poso, de juegos de palabras y dobles sentidos, hace que el que la escucha piense un poco más allá, reflexione en parte sobre su responsabilidad dentro de esta sociedad. Y todo a pesar de que Luque confiesa no sentir la obligación de hacer discos conceptuales: “Si haces las canciones en un periodo de tiempo concreto, ese tiempo tiene unas preocupaciones concretas y, de eso, salen las letras”.

“En el disco anterior, Menos samba, sí que había canciones abiertamente políticas, en apariencia reaccionarias, pero claro, quién no me pille la ironía normalmente pues menos me la iba a pillar en esas letras que eran menos poéticas. Por eso me costó trabajo decidir publicar ese disco”, añade.

Luque acaba de mudarse a Madrid, donde parece sentirse como pez en al agua: “Como siga saliendo tanto de noche no voy a pillar ningún museo abierto”, bromea.

“Hay que ser fuerte, no te puedes quedar pensando que tienes unos años y que has grabado 14 discos. Voy a seguir luchando y si la primera línea está aquí [en Madrid], pues para aquí, y a vivir que son dos días”, cuenta ahora en tono más serio.

“Creo que la gente con ganas de trabajar va donde hay más movimiento. Guille Mostaza o Anni B. Sweet están a un metro de distancia y les dices, ¿puedes venir? Y en 10 minutos están aquí. En Sevilla, en Málaga o en Cádiz esto es más complicado. Además solemos reunirnos en sitios donde hay un tirador de cerveza y eso facilita las relaciones”, suelta con una sonrisa irónica, casi pícara.

Enhorabuena a los cuatro, grabado en septiembre el Red Bull Studio de Matadero Madrid y producido por Marc Greenwood, es una colección de 12 canciones que en realidad se terminaron de componer hace un año. Ahora toca salir al escenario y recorrer las salas

Sr. Chinarro estará en Madrid en el Museo Cerralbo, y le seguirán conciertos por toda la geografía española: Santiago, Pontevedra, Vigo, Algeciras, Elche, Albacete, León…

“El directo mola porque el disco vuelve a nacer. Rememoras el momento en que nació cada canción y los sentimientos que te llevaron a componerla. Si encima encuentras que tienes un buen escenario, un buen equipo y un buen público, lo flipas. Es el gran juego del rocanrol”.

En mente ya las canciones de un próximo disco (sí, sí, ya decíamos que este chico no para). Esta vez más oscuras, más abstractas y propias de una fase de introspección mayor de quien quiere defenderse de ‘esa selva’ gigante en la vivimos. | Ylenia Álvarez para Coveritmedia