El poder terapéutico del autorretrato

En una fotografía, nos vemos a nosotros mismos durante un momento doloroso de nuestra vida, como primer paso para rememorar recuerdos relevantes enterrados en nuestro subconsciente. Estas imágenes pueden curar. Los autorretratos de Cristina Núñez (Girona, 1962) son esa poderosa medicina contra el trauma, contra la falta de autoestima, contra las adiciones o como camino en la búsqueda de uno mismo.

Así, la biografía no solo se convierte en terapia, sino también en arte. Cristina Núñez empieza con sus autorretratos en 1988. Quería así superar la falta de autoestima que le había llevado la drogadicción en su adolescencia.

Tras superar su adicción a la heroína gracias a un difícil periplo por varios centros de rehabilitación, Núñez conoce a un fotógrafo italiano, del que se enamora. Cuando se traslada a Milán con él, le ayuda en su trabajo y se percata del poder que tiene la cámara para expresar la vida interior de las personas.

“Empecé a sacarme autorretratos: estaba dándome la mirada profunda que tanto necesitaba para trabajar sobre mi independencia interior, estaba explorando mis emociones y reconstruyendo mi identidad”, explica.

Poco a poco, sus fotografías se convierten en su propia medicina. Tras separarse de su novio italiano, Núñez sufre de depresión. Es cuando desarrolla su método terapéutico a través del autorretrato. Por entonces, el paciente era ella misma.

“Si conseguía sacar mi desesperación en una foto, se me pasaba enseguida y podía pasar a otra cosa. Comprendí que estaba transformando mi dolor en arte, y la imagen podía servirme para aceptarme y compartir mi dolor con otras personas”, añade la artista.

Su método terapéutico consiste en explorar todos los aspectos de la vida de una persona mediante el autorretrato, bajo una serie de criterios artísticos. Yo, yo y el otro, yo y el mundo son ejercicios fotográficos para buscarse a sí mismo.

“El compartir este trabajo con otras personas ayuda en el proceso de aceptación y descubrimiento de uno mismo”, confiesa Núñez.

Su serie Someone to Love es una exposición itinerante en la que conviven imágenes grandes y más de cien fotografías de pequeño formato que conforman una “línea de vida”.

Los numerosos autorretratos de la autora se entrecruzan con retratos de sus antepasados -militares franquistas-, su coqueteo con las drogas en juventud, las fotos con sus compañeros sentimentales, sus dos hijas o la serie fotográfica junto a su madre, pocos meses antes de que falleciera después de que varias embolias le provocaran demencia senil.

Posteriormente, su trabajo personal desemboca en talleres colectivos. Muchos psicólogos utilizan con sus pacientes la fototerapia. Cristina Núñez, desde su experiencia fotográfica, apuesta por estas técnicas.

Sus talleres de fotografía terapéutica ayudan mujeres o adolescentes con problemas psíquicos y los imparte en cárceles, centros de salud mental, además de en universidades o para empresas cuando se trata de cursos de liderazgo.

A sus alumnos, Núñez les llama “buscadores”, personas que desean autorretratarse para encontrarse a sí mismos a través de la fotografía, como ella misma lo hizo durante su juventud.

“Muchos son artistas o fotógrafos que quieren trabajar sobre su identidad creativa, y también hay psicólogos, terapeutas o counsellors que desean aprender nuevas técnicas que les ayuden en su práctica terapéutica”, dice.

El método de trabajo consiste en un fin de semana intensivo donde los alumnos expresan sus emociones más recónditas. Los participantes experimentan una catarsis y descubren que su dolor más profundo puede mutar en arte.

“Un alumno se enamoró justo al acabar uno de los talleres, y consiguió construir una buena relación de pareja, después de muchos años soltero. Otra participante logró el trabajo que deseaba y su vida cambió por completo”, recuerda la fotógrafa.

Cristina Núñez no solo imparte estos talleres, sino que también forma a los futuros terapeutas fotográficos, a los que denomina “facilitadores”.

“En 10 o 15 años, habrá muchos facilitadores de autorretratos terapéuticos y espero que su formación se realice en las universidades”, insiste.

Cristina Núñez expone Someone to love en la galería Luova de Helsinki, hasta el 22 de diciembre. El vídeo de este proyecto también ha sido seleccionado para el Celeste Prize 2012.

Reportaje por Mónica Moyano | David González | Coveritmedia. Publicado en Lainformacion.com 14/10/2012.

Las mujeres que nos dibujó Picasso

La exposición `Picasso-El eterno femenino´muestra 66 grabados de aquellas mujeres reales o imaginadas que ilustró el pintor malagueño. Aquí aparece la última compañera de Picasso, Françoise Gilot, y también su esposa Jacqueline Roque, entre otras.

La muestra, que enseña las influencias renacentistas, barrocas y cubistas de Picasso en estos retratos, se puede ver en la Fundación Canal (Madrid), gracias a los fondos de la Fundación Picasso – Museo Casa Natal de Málaga. Realizamos una visita guiada de la mano de José Ignacio Luna , director de esta última institución.

“Hemos pretendido abordar, en producción desde 1924 hasta 1967, cómo el mundo femenino está dentro de la obra picassiana. Es un hombre que se cría y vive entre mujeres. La mujer está muy presente en la obra de Picasso”, explica Luna. | Coveritmedia te ofrece este reportaje.

 

 

Miradas asimétricas colectivas


Asimétrica Simetría es un proyecto fotográfico colectivo en el que 10 reconocidos fotógrafos se unen para reflejar que una minusvalía no impide a un artista continuar con su pasión. En este caso, la fotografía.

La muestra recoge las obras de Castro Prieto, Carme Ollé, Sofía Moro, Juan Torre, Díaz-Maroto, José Julio Flores, Alfredo Cáliz, Gregorio Martínez, Ouka Leele y Mercé Luz. La peculiaridad de la exposición Asimétrica Simetría es que cinco de dichos artistas tienen alguna discapacidad visual, lo que no ha sido un impedimento para que continúen ejerciendo su profesión.

Las comisarias Dolores Santillana y Gema Checa propusieron a los 10 artistas realizar un curioso proyecto, que los fotógrafos trabajasen en parejas y se fotografiasen unos a otros.

“Esta aventura no ha sido fácil, cuadrar agendas y programar los encuentros de los fotógrafos en distintas ciudades y sesiones nos ha llevado su tiempo, pero sinceramente ha merecido la pena. Las dificultades eran muchas, pero los contratiempos jugaron a nuestro favor”, aseguran.

“El objetivo final era conseguir un retrato del otro, el fotógrafo fotografiado. Pero no fue eso lo que ocurrió, se conocieron a través de la cámara, de lo que hacían, intercambiaron detalles, su amor por la imagen, sus trucos, sus anécdotas. Buscaron conjuntamente la luz, el momento, jugaron y se divirtieron”, añaden.

Asimétrica Simetría se incluye en el Festival de Miradas de Mujeres 2012 y se muestra al público en el salón de actos de FNAC Callao de Madrid (C/ Preciados, 28), del 2 de marzo hasta el 15 de abril; y más adelante, viajará a distintas ciudades españolas.

 

ARTISTAS PARTICIPANTES

CARME OLLÉ

Perdió la vista a los 43 años y en 2002 comenzó a realizar fotografías, tras aprender todas las técnicas de manipulación fotográfica en el laboratorio fotográfico de Casa Sàbat. Desde entonces no ha dejado de hacer fotografías y mostrar al mundo su particular visión de la vida. Desde hace 8 años forma parte del grupo artístico “Otros Creadores”, un conjunto de 30 artistas con deficiencia visual. Y ha participado en la II II Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de la Fundación ONCE.

GREGORIO MARTÍNEZ (La Rioja, 1948)

Nació con discapacidad visual pero desde joven desarrolló su pasión por la fotografía. Ha sido el cronista gráfico de toda la transición en La Rioja. Con 17 años cogió entre sus manos una pequeña Werlisa y hoy continúa fotografiando aunque, como hombre de su tiempo, con una cámara digital. Su amor por el paisaje y la paciencia que le caracteriza para hacer una fotografía son su sello de identidad.

JOSÉ JULIO FLORES (Madrid, 1964)

Explorador incansable en el mundo de la fotografía, comienza su andadura en la fotografía analógica, de una manera casi intuitiva, indagando con técnicas como el blanco y negro o las transparencias. Actualmente, no solo ha sabido adaptar su trabajo a la era digital, sino que ha encontrado en ésta una nueva forma de investigar. Sus últimas muestras se han expuesto en la Galería Dalí, la sala de exposiciones del Castillo de Oropesa y en el Colegio de Ingenieros de Caminos, ambas en Toledo y, asimismo, en la sala Diverxa Cult de Talavera de la Reina y en la Louis Raynaud Gallery, en Zurich.

JUAN TORRE (Vizcaya, 1956)

Con ocho años ganó su primera cámara fotográfica en una tómbola y ahí  comenzó su pasión. Sus primeras experiencias profesionales detrás de la cámara le llevaron a ser redactor gráfico de medios como La Gaceta del Norte, Tribuna Vasca ó Diario16. Con 29 años desarrolló el síndrome de Bechet y perdió la vista. Tras cinco años sin hacer fotografías, compró un nuevo equipo y se afilió a la ONCE. En esta nueva etapa ha realizado exposiciones individuales y colectivas tanto en España como en Venezuela. En 2010 participó en la III Bienal Internacional de Arte Contemporáneo con una muestra titulada “Ángel Urizu, guitarrista con el laúd sobre el pecho”, de su serie sobre la visibilidad con imágenes. Entre sus últimas muestras destaca “Imágenes para tocar”, organizada por la ONCE en diferentes ciudades españolas.

MERCÉ LUZ (Barcelona, 1959)

Su amor por el arte es vocacional, estudió Bellas Artes en la Universidad de Barcelona, donde realizó su tesis doctoral sobre “Representación-Ceguera”. Actualmente estudia Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid y es la responsable del Departamento de Cultura y Ocio de la Fundación ONCE. Implicada personalmente en la lucha contra la discapacidad visual, ha escrito numerosos artículos sobre este tema. Su obra ha sido expuesta en diversas y reconocidas salas internacionales.

ALFREDO CÁLIZ (Madrid, 1968)

Su cámara ha recorrido mundo, espiando escenarios, conflictos, culturas, sus gentes… Fotógrafo especializado en trabajos editoriales y colaborador habitual de El País Semanal y Marie Claire, desarrolla asimismo proyectos fotográficos con varias organizaciones no gubernamentales. Sus fotografías se caracterizan porque en ellas predomina lo atmosférico.

JOSE MARÍA-DÍAZ MAROTO (Madrid, 1957)

Fotógrafo, conservador y comisario. Su obra se caracteriza por la realización de reportajes cotidianos por el paisaje y un gran dominio técnico, que imprimen un carácter único a sus imágenes. Cofundador del Colectivo-28 hasta su disolución y fundador y presidente de la asociación “Entrefotos”. Sus últimas muestras se han podido ver en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana; en el CEART Fuenlabrada y la Sala de Exposiciones CentroCentro, ambas en Madrid; Galería Rodrigo Juarraz, en Aranda de Duero y la Galería Artepaso, en Madrid.

JUAN MANUEL CASTRO PRIETO (Madrid, 1958).

Comenzó a hacer fotografías con apenas 20 años, pero pronto se dio a conocer por su faceta como positivador de conocidos fotógrafos, como Alberto García-Alix, Chema Madoz o Cristina García Rodero, entre otros. Confiesa que no concibe su fotografía personal si no es relacionada con el ser humano y entre sus trabajos de investigación personal destacan “Perú. Viaje al Sol” y “Visiones de Marruecos”, que han dado origen a sendas exposiciones y libros. Sus fotografías se han expuesto en el Palais de Tokio de París, el Museum of Contemporary Photography de Chicago, el IVAM de Valencia y el Círculo de Bellas Artes de Madrid, entre otros museos e instituciones.

OUKA LEELE (Madrid, 1957)

Desde muy pequeña descubrió su afición por los pinceles, pero tropezó casualmente con la fotografía. En 1976 publica sus primeras fotos en blanco y negro, una técnica que le apasiona, y desde ese momento su actividad expositiva no cesa. Decide fusionar pintura y fotografía, sus dos grandes amores, y crear su propio sistema de comunicación artística. A partir de los años 80 es conocida como Ouka Lele (nombre que tomó prestado de un mapa de estrellas inventado por El Hortelano), y al que más tarde añadiría la segunda “e”, Ouka Leele. Su obra refleja su propia vida, lo que de verdad conoce. Fue la primera artista española en participar en la 8ª edición de la Bienal de Shanghai.

 

SOFÍA MORO (Madrid, 1966)

Su abuelo materno era fotógrafo y aunque no lo conoció, sí fue la figura que despertó en ella su interés por la fotografía. Desde 2000 publica sus reportajes y retratos en medios como El País Semanal, Vanity Fair o Vogue. En 2006 terminó el proyecto “Ellos y Nosotros”, un libro de fotografías e historias de veteranos de la guerra civil española de ambos bandos. En 2009 presentó la exposición “Defensores. El testimonio obstinado”, producida por Amnistía Internacional, que da a conocer las historias personales de 30 activistas por los derechos humanos: campesinos, abogadas, líderes indígenas, periodistas… En 2010 ganó el primer premio de retrato del concurso Foto Nikon.