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World Press Photo reabre el debate ético de la figura del fotógrafo

La serie de imágenes sobre violencia machista de Sara Naomi Lewkowickz han acaparado muchas miradas y comentarios de distinta índole en esta edición del certamen Word Press Photo, el más importante de fotoperiodismo del mundo. (más…)

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Angélica Dass retrata personas Pantone

La fotógrafa brasileña Angélica Dass concibe su serie fotográfica `Humanae´ como un inventario cromático de la piel de diferentes personas que codifica con el sistema Pantone.  (más…)

Tanya Habjouqa. Nacida en Estados Unidos y educada en Jordania, comenzó su carrera documentando las comunidades de emigrantes mejicanos y la pobreza urbana antes de regresar a Oriente Próximo.

El primer colectivo de mujeres fotógrafas de Oriente Próximo

La Primavera Árabe trajo aires de cambio políticos y sociales. Una de las lecciones aprehendidas de aquellas revueltas fue que la unión hace la fuerza. Fruto de esta filosofía nace Rawiya, el primer colectivo de mujeres fotógrafas de Oriente Próximo, formado por un conjunto de profesionales que se conocieron documentando, precisamente, las revoluciones árabes.

Tanya Habjouqa. Nacida en Estados Unidos y educada en Jordania, comenzó su carrera documentando las comunidades de emigrantes mejicanos y la pobreza urbana antes de regresar a Oriente Próximo.

Justo un año antes de las revueltas, en 2009, Newsha Tavakolian viajó a Beirut y coincidió con Tamara Abdul Hadi y Dalia Khamissy. Surgió así la idea de crear un colectivo de fotógrafas. Enseguida aparecieron los nombres de otras colegas, Tanya Habjouqa y Laura Boushnak, conocidas por el trabajo que realizaban en la zona.

Estos primeros encuentros y muchas conversaciones por Skype consolidaron el grupo. Posteriormente, contactaron con Myriam Abdelaziz, fotógrafa que destacaba por su trabajo sobre la revolución egipcia.

Esta fue la génesis de Rawiya. El nombre significa “ella, la que cuenta la historia”. Hoy es el primer colectivo fotográfico de mujeres de Oriente Próximo. Con sus fotos, quieren presentar una visión de la zona desde dentro y transmitir una visión local del proceso de cambio que vive la región.

Rawiya reflexiona sobre temas políticos y sociales como la guerra, los refugiados, la marginación o la homosexualidad, pero no quiere olvidar la belleza y sentido del humor propio de su cultura. En definitiva, combaten los estereotipos y ofrecen una nueva perspectiva.

Las herramientas de Rawiya son los foto-ensayos, fotografías que documentan historias cotidianas que los grandes medios no cubren habitualmente.

Tanya Habjouqa. Es conocida por su trabajo de género sobre derechos humanos. Documenta los problemas que enfrenta la comunidad LGTB en Jerusalén. Así como también realiza trabajos sobre drogodependencia y sobre abuso que sufren las trabajadoras domésticas emigrantes en Jordania.

“Es lo que estábamos haciendo cada una de nosotros por separado, pero pensamos que uniendo fuerzas podríamos arrojar más luz sobre las historias que contamos. La unión hace la fuerza, como nos gusta recordar en Rawiya”, nos cuenta Dalia Khamissy.

El interés por este primer colectivo de fotógrafas de Oriente Próximo ha sido notable desde que comenzaron su andadura hace unos meses han sido invitadas a presentar su trabajo en Dubai, Kuwait, Estados Unidos, Londres, Suecia…

El colectivo también prepara la edición de una revista donde poder plasmar distintos temas con la visión local de cada una de las zonas de Oriente Próximo.

Laura Boushnak. Fotógrafa palestina, nacida en Kuwait, su trabajo cubre un amplio espectro desde la fotografía de guerra hasta trabajos experimentales creativos con temática muy diversa, que engloban desde las mujeres árabes y la educación a la escena underground gay de Beirut.

A pesar de haber conseguido llegar a nuevas audiencias, lo que realmente les ilusiona es ser fuente de inspiración para el boom de fotógrafos que han surgido desde el Norte de África a Oriente Próximo en los últimos años.

Dalia Khamissy. Nacida en Beirut comenzó su carrera trabajando como editora gráfica para la agencia de noticias Associated Press.

“Hay una oleada de fotógrafos de Oriente Próximo que están irrumpiendo con fuerza, y nos alegramos de formar parte de este movimiento”, nos cuenta Tanya Habjouqa.

“Tenemos una oportunidad de usar estas plataformas artísticas para contrarrestar la visión, a menudo negativa, sobre la zona con historias nuevas, con una visión interna más fresca. Nos interesa retratar temas sociales, pero también celebrar el sentido del humor y las tradiciones, que, a veces, son omitidas”, prosigue Habjouqa.

Myriam Abdelaziz. Después de ser nombrada en 2009 como uno de los 25 fotógrafos emergentes de Estados Unidos por la Fundación Magenta, decidió regresar a Egipto para investigar sus orígenes y la realidad de la región. Su trabajo traspasa las barreras culturales y busca nexos de unión entre las distintas culturas.

Rawiya se plantea su futuro a corto plazo compartiendo historias de la región. Más adelante, esperan ampliar el grupo con nuevas componentes dentro de las muchas fotógrafas profesionales que trabajan en Oriente Próximo.

A largo plazo, quieren convertirse en un punto de referencia para fotógrafos, periodistas y artistas con un interés en Oriente Próximo, que les permita romper con las fronteras sociales y poner de manifiesto una perspectiva distinta sobre la región.

Newsha Tavakolian. Fotógrafa auto-didacta nacida en Teherán comenzó su carrera a los 16 años trabajando para el diario femenino Zan. Posteriormente ha trabajado en 9 diarios reformistas más, todos ellos clausurados.

Actualmente, Myriam Abdelaziz reside entre El Cairo y Nueva York; Tamara Abdul Hadi y Dalia Khamissy, en Beirut; Laura Boushnak, en Sarajevo; Tanya Habjouqa trabaja en Jerusalén Oriental; y Newsha Tavakolian, en Teherán. | Mónica Moyano para Coveritmedia.

Samuel Aranda World Press Photo

World Press Photo retrata un año convulso

 

World Press Photo nos muestra más de 150 instantáneas que retratan el convulso 2011, dominado por el tsunami de Japón o las revueltas de la Primavera Árabe. La exposición cuenta con la imagen del fotoperiodista Samuel Aranda (Fotografía del Año 2011) o la de Joan Costa (2º premio de la categoría Naturaleza). Ambos fotógrafos nos relatan en este reportaje cómo realizaron sus instantáneas. La muestra fotográfica está expuesta en el Centro Cultural Moncloa, en Madrid, hasta 17 de mayo; y en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), hasta el 6 de enero.

| Reportaje por Mónica Moyano para Coveritmedia.

Changing States  Benjamin Shine

El artista que creó la imagen icono de Obama

Una imagen tricolor de Barack Obama, inspirada en el rojo azul y blanco de la `Star-Spangled Banner´, recogía el espíritu de cambio de la nación, inmersa en plena campaña electoral. Era 2008. La premonitoria exposición `Changing States´, del Museo de Artes y Diseño de Nueva York, se sumaba entonces al sentimiento popular con obras de diferentes artistas. Hoy, Obama logra su reelección, justo cuatro años después de aquella muestra. 

Sin embargo, cuando Obama fue elegido por primera vez como presidente de Estados Unidos, la obra de Benjamin Shine se convirtió en un símbolo. La imagen realizada con pedazos de una bandera americana fue reproducida por doquier en camisetas o puzles.

Artista precoz, Shine consiguió sucesivas becas que le llevaron a la prestigiosa escuela de diseño de St. Martins. Su paso por el mundo de la moda tuvo un peso decisivo en su posterior obra gráfica.

Shine es un artista conceptual que crea desde juegos para niños, a muebles o ropa como Skoody, una mochila-pantalón-bufanda que le valió su primer reconocimiento como diseñador. La fusión de sus dos pasiones, la pintura y la moda, le llevó a pintar con telas, una técnica que ha convertido sus retratos en objetos de culto de coleccionistas.

“Me interesan mucho trabajar con telas de una sola pieza, es una labor ardua que no se aprecia en una pasarela, eso me llevó a replantearme el modo de apreciar el arte y trasladé mis diseños a las galerías”, dijo en una entrevista que Coveritmedia le realizó en marzo de 2010.

El artista siempre admite que no le gusta acomodarse en una técnica y que siempre intenta explorar nuevas posibilidades. Recientemente, ha realizado su primera escultura, una majestuosa obra realizada con miles de pinceles esculpidos en bronce, que se entrelazan hasta formar una imagen de un único pincel que parece pintar el cielo.

Su fuente de inspiración se encuentra en gente que ha traspasado barreras. Siente veneración por Stevie Wonder, Thomas Heatherwick, Marcel Wanders, Hussein Chalayan, Marc Newson o Philip Starck.

Reportaje Mónica Moyano | Coveritmedia

Despair_2008

El poder terapéutico del autorretrato

En una fotografía, nos vemos a nosotros mismos durante un momento doloroso de nuestra vida, como primer paso para rememorar recuerdos relevantes enterrados en nuestro subconsciente. Estas imágenes pueden curar. Los autorretratos de Cristina Núñez (Girona, 1962) son esa poderosa medicina contra el trauma, contra la falta de autoestima, contra las adiciones o como camino en la búsqueda de uno mismo.

Así, la biografía no solo se convierte en terapia, sino también en arte. Cristina Núñez empieza con sus autorretratos en 1988. Quería así superar la falta de autoestima que le había llevado la drogadicción en su adolescencia.

Tras superar su adicción a la heroína gracias a un difícil periplo por varios centros de rehabilitación, Núñez conoce a un fotógrafo italiano, del que se enamora. Cuando se traslada a Milán con él, le ayuda en su trabajo y se percata del poder que tiene la cámara para expresar la vida interior de las personas.

“Empecé a sacarme autorretratos: estaba dándome la mirada profunda que tanto necesitaba para trabajar sobre mi independencia interior, estaba explorando mis emociones y reconstruyendo mi identidad”, explica.

Poco a poco, sus fotografías se convierten en su propia medicina. Tras separarse de su novio italiano, Núñez sufre de depresión. Es cuando desarrolla su método terapéutico a través del autorretrato. Por entonces, el paciente era ella misma.

“Si conseguía sacar mi desesperación en una foto, se me pasaba enseguida y podía pasar a otra cosa. Comprendí que estaba transformando mi dolor en arte, y la imagen podía servirme para aceptarme y compartir mi dolor con otras personas”, añade la artista.

Su método terapéutico consiste en explorar todos los aspectos de la vida de una persona mediante el autorretrato, bajo una serie de criterios artísticos. Yo, yo y el otro, yo y el mundo son ejercicios fotográficos para buscarse a sí mismo.

“El compartir este trabajo con otras personas ayuda en el proceso de aceptación y descubrimiento de uno mismo”, confiesa Núñez.

Su serie Someone to Love es una exposición itinerante en la que conviven imágenes grandes y más de cien fotografías de pequeño formato que conforman una “línea de vida”.

Los numerosos autorretratos de la autora se entrecruzan con retratos de sus antepasados -militares franquistas-, su coqueteo con las drogas en juventud, las fotos con sus compañeros sentimentales, sus dos hijas o la serie fotográfica junto a su madre, pocos meses antes de que falleciera después de que varias embolias le provocaran demencia senil.

Posteriormente, su trabajo personal desemboca en talleres colectivos. Muchos psicólogos utilizan con sus pacientes la fototerapia. Cristina Núñez, desde su experiencia fotográfica, apuesta por estas técnicas.

Sus talleres de fotografía terapéutica ayudan mujeres o adolescentes con problemas psíquicos y los imparte en cárceles, centros de salud mental, además de en universidades o para empresas cuando se trata de cursos de liderazgo.

A sus alumnos, Núñez les llama “buscadores”, personas que desean autorretratarse para encontrarse a sí mismos a través de la fotografía, como ella misma lo hizo durante su juventud.

“Muchos son artistas o fotógrafos que quieren trabajar sobre su identidad creativa, y también hay psicólogos, terapeutas o counsellors que desean aprender nuevas técnicas que les ayuden en su práctica terapéutica”, dice.

El método de trabajo consiste en un fin de semana intensivo donde los alumnos expresan sus emociones más recónditas. Los participantes experimentan una catarsis y descubren que su dolor más profundo puede mutar en arte.

“Un alumno se enamoró justo al acabar uno de los talleres, y consiguió construir una buena relación de pareja, después de muchos años soltero. Otra participante logró el trabajo que deseaba y su vida cambió por completo”, recuerda la fotógrafa.

Cristina Núñez no solo imparte estos talleres, sino que también forma a los futuros terapeutas fotográficos, a los que denomina “facilitadores”.

“En 10 o 15 años, habrá muchos facilitadores de autorretratos terapéuticos y espero que su formación se realice en las universidades”, insiste.

Cristina Núñez expone Someone to love en la galería Luova de Helsinki, hasta el 22 de diciembre. El vídeo de este proyecto también ha sido seleccionado para el Celeste Prize 2012.

Reportaje por Mónica Moyano | David González | Coveritmedia. Publicado en Lainformacion.com 14/10/2012.

Quints Foto: Lottie_Davies Cortesía Galería Cero

Lottie Davies retrata los sueños decisivos


La fotógrafa Lottie Davies pidió a sus amigos que describieran los primeros sueños y pesadillas de su infancia. Estos recuerdos se transformaron en fotos para la serie `Memories and nightmares´.

Su fotografía de quintillizos recibió el premio Taylor Wessing 2008, de la National Portrait Gallery, en su categoría de retrato. Estos días, Lottie Davies presenta su trabajo en la Galería Cero, de Madrid, hasta el 7 de mayo.

Entrevista por Mónica Moyano para Coveritmedia.




Diego El Cigala en Coveritmedia

Diego El Cigala: “Camarón era el Ché”

Diego El Cigala ya tiene libro de fotos que encumbra su arte, su vida y sus conciertos. La fotógrafa Anya Bartels-Suermondt publica `Cigala Garganta de Arena´, con 400 imágenes inéditas del artista flamenco durante sus giras por 10 países. Cuando le preguntamos a El Cigala si cree que es el heredero natural de Camarón en el flamenco, el cantaor lo niega. “Camarón era el Ché, un revolucionario, alguien irrepetible que se adelantó a su tiempo”, nos explica. | Entrevista por Coveritmedia.

JuanaAizpuru

De Aizpuru: “Busco artistas con ambición”

Juana de Aizpuru es una de las galerista pioneras en España con una trayectoria de más de 40 años. En esta entrevista, la ideadora y exdirectora de Arco rememora cómo apostó por la fotografía como pieza fundamental de su catálogo y también qué tipo de artistas capta para su galería. 

“No busco artistas de moda, sino con talento, ideas y ambición, que son los que siempre llegan”, nos explica.

| Entrevista por Coveritmedia.

The Thinker

Los sinuosos senderos de Jeff Wall

El fotógrafo canadiense Jeff Wall selecciona 25 imágenes para contar el significado de su obra fotográfica en Crooked Path (El Sendero Sinuoso). La muestra, organizada junto al comisario Joël Benzakin, se expone en el Centro Gallego de Arte Contemporáneo (CGAC). Para entender mejor sus orígenes, se establece un diálogo con las fotos de otros 59 artistas contemporáneos. Así están Marcel Duchamp, Diane Arbus, Eugène Atget, Bill Brandt, Walker Evans, Robert Frank, y Helen Levitt,  además de fotógrafos coetáneos de Jeff Wall, como Frank Stella, Bruce Nauman, Dan Flavin, Robert Smithson, Dan Graham y Douglas Huebler, entre otros.

El Sendero Sinuoso es un caminito hecho por sus usuarios, sin plan preestablecido, para hacer algo que la administración habitual no pudo o no quiso hacer, de modo que hay un indicio de desobediencia o de independencia: la gente puede hacer cosas que no podemos prever”, explicó durante la inauguración Jeff Wall.

Desde finales de los años 70, Jeff Wall se propuso redefinir los conceptos tradicionales de la fotografía. Sus referencias a la historia del arte y a la pintura clásica reflejaban ya su convicción de mantener una continuidad con los cánones del modernismo y creer posible pintar la vida moderna.

A través de sus fotografías de gran formato en cajas de luz, Wall redefinió la relación entre fotos y el espectador. Así su obra tiene varias lecturas. Desde aquéllos que la admiraban como objeto estético, hasta los que podían distinguir su profundidad, con sus constantes alusiones pictóricas, literarias y conceptuales.

No en vano, Jeff Wall es uno de los artistas más influyentes de las últimas décadas y precursor de la fotografía como una forma más de arte contemporáneo. Destaca tanto su obra fotográfica como sus postulados teóricos sobre la función y la estética.

Pionero en la intervención de fotografías con pintura, fue parte  fundamental de la corriente fotoconceptualista desarrollada por la Escuela de Vancouver,  aquella que buscaba dotar de nuevos significados a las imágenes, descontextualizándolas y otorgándoles gran carga iconográfica en todas sus puestas en escena. Suyos son también los postulados que  inspirarían los iconos pop, que luego repercutirían en todo el universo del arte contemporáneo.

Así, Crooked Path es una muestra fotográfica que permite un paseo por la historia del arte, por los senderos sinuosos de Jeff Wall. Los aficionados a la fotografía pueden visitarla en el Centro Gallego de Arte Contemporáneo (CGAC), hasta el próximo 26 de febrero.

Créditos de las fotos: Jeff Wall | Centro Gallego de Arte Contemporáneo (CGAC)

 

Reportaje y selección de la fotogalería por @MonicaMoyano para Coveritmedia.com

martinparr_coveritmedia

El fotógrafo de la clase media

Martin Parr está considerado el fotógrafo de la clase media gracias a su importante trabajo de reportaje social. Miembro de la Agencia Magnum desde 1994, es uno de los cronistas contemporáneos más irónicos. Su británico sentido del humor y la fina sutileza de sus fotos dan una nueva perspectiva de los vicios y debilidades de la clase media. Sus obras resultan grotescas y apasionadas. Los llamativos colores de sus imágenes y las extrañas localizaciones de sus extensas series conforman el imaginario de la clase media británica. En otros países tan dispares como India, Japón o México, también ha explorado el ocio y el consumismo al que deriva la sociedad actual. Apasionado de los fotolibros, acaba de realizar una revisión de la fotografía latinoamericana y prepara una nueva edición sobre la historia de la fotografía china. En su reciente viaje a Madrid, presentó El fotolibro latinoamericano (RM Editorial) en Ivory Press.

Entrevista de @monicamoyano y @D_ramalleira para Coveritmedia.com

Portada del libro "Norman Mailer, Bert Stern: Marilyn Monroe"

El último posado de Norma Jean

`All I have to do is dream´, de los Everly Brothers, Marilyn Monroe y una cámara Hasselblad. Así recuerda el fotógrafo Bert Stern la que sería la última sesión de fotos de la estrella de Hollywood.

En su last sitting (último posado), como es conocida esta sesión, confluyeron los deseos del  fotógrafo de convertir a Marilyn en un nuevo icono de la fotografía y los de la  estrella, que quería desbancar a Elizabeth Taylor, la otra reina de las portadas.

Así, el tiempo se detuvo en el hotel Bel Air de Los Angeles, el favorito de la estrella. Era el hotel que el fotógrafo escogió casualmente como escenario para la sesión.  Marilyn llegó cinco horas tarde, tiempo que Stern dedicó a calmar sus nervios, con varias botellas de Dom Pérignon.

La bebida ejerció de hechizo para ambos protagonistas. Stern recuerda que la actriz apareció sonriente, esbelta, casi transparente, “hermosa, trágica y compleja”, confesaría el fotógrafo. Marilyn se mostró predispuesta a una sesión íntima desde el principio:  “¿Quieres fotografiarme desnuda, verdad?”, le dijo tras ponerse delante de la cámara.

El fotógrafo se enamoró a primera vista: “Era mucho más guapa de lo que esperaba y me olvidé que estaba casado”, rememora.

Era la primera sesión de Marilyn para Vogue y Stern quería captar la faceta más íntima de Norma Jean. Sin saberlo, esta primera sesión se convirtió en la definitiva. La última a la que accedería la actriz, que moriría tres semanas más tarde, el 5 de agosto de 1962.

Tal fue la complicidad que surgió en su last sitting, que Marilyn telefoneó al fotógrafo, pocas horas antes de morir. Una llamada que el fotógrafo no atendió y que sigue recordando cuando se acerca el 50 aniversario de la muerte de la actriz, convertida finalmente, y gracias a esa íntima sesión, en uno de los iconos del siglo XX.

La editorial Taschen ha reunido en un ejemplar de lujo Norman Mailer, Bert Stern: Marilyn Monroe, una edición limitada de 1962 copias, realzadas por la prosa de Norman Mailer. El dos veces premio Pulitzer y biógrafo póstumo de Marilyn fue quien 11 años después de su muerte publicaría Marilyn. A Biography, un ensayo sobre la vida de Norma Jean,  libro que sigue escrutando los claros y oscuros de una de las actrices más atormentadas del cine americano.

El misterio sobre la vida de la actriz permanece 50 años después de su muerte y la Marilyn que entró ese 21 de junio en la suite 261 del hotel Bel Air, mostró apenas un resquicio de Norma Jean. Su sesión más íntima dicen, 2.571 negativos que marcaron la carrera de sus dos protagonistas que, al menos, cumplieron su sueño de una tarde de junio. Marilyn desbancaría en las portadas a Elizabeth Taylor. Stern, finalmente, realizó una sesión única.

 

Créditos: Imágenes de Bert Stern en la sesión de “Last Sitting”, cortesía Bert Stern| Taschen.  Edición Limitada del libro Norman Mailer, Bert Stern: Marilyn Monroe.

Reportaje realizado por @MonicaMoyano para Coveritmedia.com.

Prix Pictet la exposición fotográfica en Madrid by Coveritmedia.com

Fotos que nos salvarán del desastre climático

El mundo puede cambiar si los ciudadanos quieren. No hay más que observar estas dos fotografías. La primera nos enseña una fábrica, donde antes había una playa, retrata el impacto medioambiental de la industrialización en California. La segunda describe cómo las aves mueren cuando se alimentan de basura en un atolón del Pacífico. Ambas fotos, de Mitch Epstein y Chris Jordan, son las ganadoras del III  Premio Internacional de fotografía y sostenibilidad Prix Pictet. La muestra de 12 fotógrafos, incluidos los ganadores, puede verse  en el Jardín Botánico de Madrid hasta el 8 de enero 2011.

 Reportaje de @monicamoyano y @D_ramalleira para coveritmedia.com

5. Jessica Dimmock

Okupas en la 5ª Avenida

La fotógrafa Jessica Dimmock convivió durante tres años con un grupo de heroinómanos que ocuparon la novena planta de un lujoso bloque de apartamentos de Nueva York. Su trabajo ‘The Ninth Floor’ ganó el premio Inge Morath de Magnum Photos. 

Estudiante del prestigioso centro de fotografía neoyorquino ICP Jessica Dimmock recorría las calles de Nueva York buscando un tema para su proyecto final de carrera cuando se cruzó con Jim Diamond, un traficante de poca monta que quería ser fotografiado. Dimmock le acompañó varias tardes mientras realizaba sus trapicheos en la zona sur de Manhattan. Al final del tercer día, Jim condujo a Jessica a un lujoso edificio en la Quinta Avenida.

El traficante le advirtió qué encontrarían al cruzar la puerta. En tan lujoso edificio, Jessica no esperaba descubrir un apartamento decrépito, con más de 20 heroinómanos conviviendo entre montones de ropa, muebles rotos y basura. Jim fue arrestado pocas horas más tarde y la fotógrafa nunca más lo volvió a ver. Sin embargo, la artista empezó a frecuentar el apartamento de la Quinta Avenida.

Para la fotógrafa las miradas huidizas, los cambios de humor volátiles de los inquilinos no le eran del todo desconocidos.Reconoció en esas miradas ausentes un recuerdo de su infancia: las miradas de su propio padre y amigos. “No es que se drogasen delante de mí, nunca presencié de manera tan directa la realidad de los toxicómanos, pero sí que es cierto que era un ambiente que me resultaba familiar, en el que sabía desenvolverme”, nos cuenta la artista.

Poco a poco, su presencia se hizo habitual en el apartamento. A veces, pasaba simplemente a saludar, sin cámara, “a ver cómo estaban”, rememora Dimmock.

Esa familiaridad fue aumentando hasta el punto que muchas noches pernoctaba con ellos. Los habitantes de la novena planta ya no eran un grupo de toxicómanos sin más. Ahora, eran Rachel y Dionn, la pareja que tras el nacimiento de un bebé adicto a las drogas, peleó con fuerza por salir del infierno. O Jessie, una adolescente traumatizada que alternaba sus estancias en la cárcel con los centros de desintoxicación. O Joe, el casero de todos los inquilinos, que había formado parte de la escena artística del downtown neoyorquino en los años 70 y ahora mal vivía en el comedor del apartamento, a cambio de una cerveza o droga.

Dos años después de que Dimmock atestiguara con su cámara el desenfreno y el caos del piso, los inquilinos fueron desahuciados. La fotógrafa siguió en contacto con algunos de ellos. Documentó los viajes de Rachel y Dionn a la unidad de neonatos donde su hija recién nacida luchaba por su vida; y fotografió a Jessie intentando desintoxicarse por enésima vez en la casa de campo de sus padres. Dimmock advirtió que las extrañas condiciones de este trabajo marcaban que el proyecto había llegado a su fin.

“La confianza entre fotógrafo y fotografiado acaba minando la neutralidad de la documentación. La neutralidad es la base de la amistad, cuando tu amigo se está matando y confía en ti par que lo aceptes, el propio acuerdo se convierte en insostenible. En ese punto, el proyecto llega a su fin natural”, afirma.

Después de tres años de trabajo tan intenso, la fotógrafa se plantea nuevos proyectos con un tinte social. En estos momentos, se encuentra desarrollando un documental sobre la obesidad infantil en Estados Unidos para la cadena de televisión HBO. Mientras tanto, presenta en Europa su proyecto The Ninth Floor y su obra homónima, exposición que acaba de inaugurar la Galería Cero hasta el próximo 9 de noviembre.

Reportaje y fotogalería de @monicamoyano para coveritmedia.com. Imágenes cortesía de: Jessic Dimmock. Galería Cero. Madrid

1.Steve Mc Curry.Peshawar. Cortesía: Museo Casal Solleric | Magnum Photos | Steve McCurry

Las imágenes icono de Steve McCurry

La trascendencia de la foto de la niña afgana de ojos verdes marcó la obra del fotógrafo Steve McCurry. Sin embargo, aquella portada de ‘National Geographic’ no es más que una muestra del trabajo realizado durante más de 27 años por el fotógrafo americano. Una exposición llamada ‘Retrospectiva’ recoge sus otras imágenes icono en Palma de Mallorca.

Steve McCurry llega a Casal Solleric, un palacio mallorquín de mediados del siglo XVIII, que acoge una exposición retrospectiva de su obra. En estas fotos, al lado de impresionantes vistas de ciudades de arenisca, paisajes montañosos o viejos templos, aparecen niños, pastores, guerreros o trabajadores. También se incluyen imágenes inéditas e instantáneas de sus últimos viajes a la India y al Tibet.

Su imagen más conocida, el retrato de la niña afgana de ojos verdes inaugura la muestra. Su profunda mirada invita a recorrer más de 27 años de historia, en los que McCurry, miembro de Magnum desde 1986, ha cubierto muchas zonas de conflicto incluyendo Birmania, Sri Lanka, Beirut, Camboya, Filipinas, la Guerra del Golfo, la antigua Yugoslavia, Afganistán y el Tíbet.

Cuando se le pregunta por cómo comienza su proceso creativo, el fotógrafo responde que siempre espera ese momento en que la persona, desprevenida, deje aflorar en su cara “parte de su alma y de sus experiencias”.

“Si encuentro a la persona o el tema oportuno, en ocasiones regreso una, dos, o hasta media docena de veces, siempre esperando el instante justo. A diferencia del escritor, en mi trabajo, una vez que tengo hecha las maletas, ya no existe otra oportunidad para un nuevo esbozo. O tengo la foto o no. Esto es lo que guía y obsesiona al fotógrafo profesional, el ahora o nunca”, explica McCurry.

El fotógrafo confiesa que lo más importante de su trabajo es lograr que las fotografías que realiza sean individuales, pues piensa que lo crucial es que cada una de ellas tenga sentido por sí sola. Una de esas instantáneas fue la que le dio más transcendencia como fotógrafo, la de aquella niña afgana.

“Caminaba por un campo de refugiados en Pakistán, cuando llegué a un terreno que parecía una escuela. Había unos 20 alumnos y pregunté a la maestra si podía fotografiarles. Me fijé en una joven muchacha afgana, de 12 años aproximadamente, que tenía una mirada que embrujaba. Pensé que era una imagen impactante, pero ni tan siquiera imaginé que pudiese llegar a ser portada de National Geographic”, recuerda McCurry.

Luego regresó a Afganistán para reencontrarse con aquella niña. Varias pistas infructuosas complicaron la búsqueda. Un día, McCurry reconoció aquella mirada.

“Cuando la vi, reconocí la magia de su mirada. Su piel estaba gastada; ahora hay arrugas, pero sigue siendo tan impactante como lo había sido años atrás”, añade.

Sharbat Gula, que así se llama la niña afgana, no sabía nada sobre la trascendencia de la foto que Steve McCurry le tomara 17 años atrás. No había visto nunca ninguna revista de National Geographic y no tenía conocimiento de la importancia de aquella primera foto. Nunca más la habían vuelto a fotografiar, hasta que Steve McCurry repitió la famosa toma. De este reencuentro nació también el documental En busca de la niña afgana.

Sin embargo, la obra de McCurry no sólo se queda en esta foto icono. Su trabajo también se centra en los efectos devastadores de la guerra, no simplemente mostrando su influencia en el paisaje, sino más bien en la cara humana. Además, también se define como un fotógrafo que retrata personas imbricados en sus lugares de orígen.

“Siempre me ha fascinado India, Afganistán y Asia del Sur. Uno quiere ir a los lugares que le interesan por algún motivo. A mí me interesan las culturas asiáticas, el budismo, el hinduismo y las montañas. Me encanta viajar y sacar fotos de gente diferente, de cómo vive, cómo trabaja, y de pequeños momentos en la calle”, detalla el fotógrafo.

Y mientras se le pregunta por cuál es su foto preferida de Retrospectiva, la exposición que McCurry muestra en el museo Casal Solleric hasta el 4 de septiembre, el artista nos habla de una instantánea de los años 80.

“Es la imagen de las mujeres en la tormenta de arena en Rajasthan, en el noroesta de Ia India. La tomé en 1984, iba en un taxi conduciendo a través del desierto. Era junio y se levantó esta tormenta. Mi primera reacción fue proteger el equipo. Luego, empecé a mirar y vi a estas mujeres, que estaban abrazándose para protegerse. Corrí hasta ellas. Era difícil respirar, no podías ver. Fue cuestión de dos o tres minutos, después se pasó la tormenta y ahí acabó todo”, finaliza.

Créditos: Foto cortesía de Museo Casal Solleric | Magnum Photos | Steve McCurry

 

Reportaje, entrevista y fotogalería de @monicamoyano para coveritmedia.com.