World Press Photo reabre el debate ético de la figura del fotógrafo

La serie de imágenes sobre violencia machista de Sara Naomi Lewkowickz han acaparado muchas miradas y comentarios de distinta índole en esta edición del certamen Word Press Photo, el más importante de fotoperiodismo del mundo. (más…)

Angélica Dass retrata personas Pantone

La fotógrafa brasileña Angélica Dass concibe su serie fotográfica `Humanae´ como un inventario cromático de la piel de diferentes personas que codifica con el sistema Pantone.  (más…)

El primer colectivo de mujeres fotógrafas de Oriente Próximo

La Primavera Árabe trajo aires de cambio políticos y sociales. Una de las lecciones aprehendidas de aquellas revueltas fue que la unión hace la fuerza. Fruto de esta filosofía nace Rawiya, el primer colectivo de mujeres fotógrafas de Oriente Próximo, formado por un conjunto de profesionales que se conocieron documentando, precisamente, las revoluciones árabes.

Tanya Habjouqa. Nacida en Estados Unidos y educada en Jordania, comenzó su carrera documentando las comunidades de emigrantes mejicanos y la pobreza urbana antes de regresar a Oriente Próximo.

Justo un año antes de las revueltas, en 2009, Newsha Tavakolian viajó a Beirut y coincidió con Tamara Abdul Hadi y Dalia Khamissy. Surgió así la idea de crear un colectivo de fotógrafas. Enseguida aparecieron los nombres de otras colegas, Tanya Habjouqa y Laura Boushnak, conocidas por el trabajo que realizaban en la zona.

Estos primeros encuentros y muchas conversaciones por Skype consolidaron el grupo. Posteriormente, contactaron con Myriam Abdelaziz, fotógrafa que destacaba por su trabajo sobre la revolución egipcia.

Esta fue la génesis de Rawiya. El nombre significa “ella, la que cuenta la historia”. Hoy es el primer colectivo fotográfico de mujeres de Oriente Próximo. Con sus fotos, quieren presentar una visión de la zona desde dentro y transmitir una visión local del proceso de cambio que vive la región.

Rawiya reflexiona sobre temas políticos y sociales como la guerra, los refugiados, la marginación o la homosexualidad, pero no quiere olvidar la belleza y sentido del humor propio de su cultura. En definitiva, combaten los estereotipos y ofrecen una nueva perspectiva.

Las herramientas de Rawiya son los foto-ensayos, fotografías que documentan historias cotidianas que los grandes medios no cubren habitualmente.

Tanya Habjouqa. Es conocida por su trabajo de género sobre derechos humanos. Documenta los problemas que enfrenta la comunidad LGTB en Jerusalén. Así como también realiza trabajos sobre drogodependencia y sobre abuso que sufren las trabajadoras domésticas emigrantes en Jordania.

“Es lo que estábamos haciendo cada una de nosotros por separado, pero pensamos que uniendo fuerzas podríamos arrojar más luz sobre las historias que contamos. La unión hace la fuerza, como nos gusta recordar en Rawiya”, nos cuenta Dalia Khamissy.

El interés por este primer colectivo de fotógrafas de Oriente Próximo ha sido notable desde que comenzaron su andadura hace unos meses han sido invitadas a presentar su trabajo en Dubai, Kuwait, Estados Unidos, Londres, Suecia…

El colectivo también prepara la edición de una revista donde poder plasmar distintos temas con la visión local de cada una de las zonas de Oriente Próximo.

Laura Boushnak. Fotógrafa palestina, nacida en Kuwait, su trabajo cubre un amplio espectro desde la fotografía de guerra hasta trabajos experimentales creativos con temática muy diversa, que engloban desde las mujeres árabes y la educación a la escena underground gay de Beirut.

A pesar de haber conseguido llegar a nuevas audiencias, lo que realmente les ilusiona es ser fuente de inspiración para el boom de fotógrafos que han surgido desde el Norte de África a Oriente Próximo en los últimos años.

Dalia Khamissy. Nacida en Beirut comenzó su carrera trabajando como editora gráfica para la agencia de noticias Associated Press.

“Hay una oleada de fotógrafos de Oriente Próximo que están irrumpiendo con fuerza, y nos alegramos de formar parte de este movimiento”, nos cuenta Tanya Habjouqa.

“Tenemos una oportunidad de usar estas plataformas artísticas para contrarrestar la visión, a menudo negativa, sobre la zona con historias nuevas, con una visión interna más fresca. Nos interesa retratar temas sociales, pero también celebrar el sentido del humor y las tradiciones, que, a veces, son omitidas”, prosigue Habjouqa.

Myriam Abdelaziz. Después de ser nombrada en 2009 como uno de los 25 fotógrafos emergentes de Estados Unidos por la Fundación Magenta, decidió regresar a Egipto para investigar sus orígenes y la realidad de la región. Su trabajo traspasa las barreras culturales y busca nexos de unión entre las distintas culturas.

Rawiya se plantea su futuro a corto plazo compartiendo historias de la región. Más adelante, esperan ampliar el grupo con nuevas componentes dentro de las muchas fotógrafas profesionales que trabajan en Oriente Próximo.

A largo plazo, quieren convertirse en un punto de referencia para fotógrafos, periodistas y artistas con un interés en Oriente Próximo, que les permita romper con las fronteras sociales y poner de manifiesto una perspectiva distinta sobre la región.

Newsha Tavakolian. Fotógrafa auto-didacta nacida en Teherán comenzó su carrera a los 16 años trabajando para el diario femenino Zan. Posteriormente ha trabajado en 9 diarios reformistas más, todos ellos clausurados.

Actualmente, Myriam Abdelaziz reside entre El Cairo y Nueva York; Tamara Abdul Hadi y Dalia Khamissy, en Beirut; Laura Boushnak, en Sarajevo; Tanya Habjouqa trabaja en Jerusalén Oriental; y Newsha Tavakolian, en Teherán. | Mónica Moyano para Coveritmedia.

World Press Photo retrata un año convulso

 

World Press Photo nos muestra más de 150 instantáneas que retratan el convulso 2011, dominado por el tsunami de Japón o las revueltas de la Primavera Árabe. La exposición cuenta con la imagen del fotoperiodista Samuel Aranda (Fotografía del Año 2011) o la de Joan Costa (2º premio de la categoría Naturaleza). Ambos fotógrafos nos relatan en este reportaje cómo realizaron sus instantáneas. La muestra fotográfica está expuesta en el Centro Cultural Moncloa, en Madrid, hasta 17 de mayo; y en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), hasta el 6 de enero.

| Reportaje por Mónica Moyano para Coveritmedia.

El artista que creó la imagen icono de Obama

Una imagen tricolor de Barack Obama, inspirada en el rojo azul y blanco de la `Star-Spangled Banner´, recogía el espíritu de cambio de la nación, inmersa en plena campaña electoral. Era 2008. La premonitoria exposición `Changing States´, del Museo de Artes y Diseño de Nueva York, se sumaba entonces al sentimiento popular con obras de diferentes artistas. Hoy, Obama logra su reelección, justo cuatro años después de aquella muestra. 

Sin embargo, cuando Obama fue elegido por primera vez como presidente de Estados Unidos, la obra de Benjamin Shine se convirtió en un símbolo. La imagen realizada con pedazos de una bandera americana fue reproducida por doquier en camisetas o puzles.

Artista precoz, Shine consiguió sucesivas becas que le llevaron a la prestigiosa escuela de diseño de St. Martins. Su paso por el mundo de la moda tuvo un peso decisivo en su posterior obra gráfica.

Shine es un artista conceptual que crea desde juegos para niños, a muebles o ropa como Skoody, una mochila-pantalón-bufanda que le valió su primer reconocimiento como diseñador. La fusión de sus dos pasiones, la pintura y la moda, le llevó a pintar con telas, una técnica que ha convertido sus retratos en objetos de culto de coleccionistas.

“Me interesan mucho trabajar con telas de una sola pieza, es una labor ardua que no se aprecia en una pasarela, eso me llevó a replantearme el modo de apreciar el arte y trasladé mis diseños a las galerías”, dijo en una entrevista que Coveritmedia le realizó en marzo de 2010.

El artista siempre admite que no le gusta acomodarse en una técnica y que siempre intenta explorar nuevas posibilidades. Recientemente, ha realizado su primera escultura, una majestuosa obra realizada con miles de pinceles esculpidos en bronce, que se entrelazan hasta formar una imagen de un único pincel que parece pintar el cielo.

Su fuente de inspiración se encuentra en gente que ha traspasado barreras. Siente veneración por Stevie Wonder, Thomas Heatherwick, Marcel Wanders, Hussein Chalayan, Marc Newson o Philip Starck.

Reportaje Mónica Moyano | Coveritmedia

El poder terapéutico del autorretrato

En una fotografía, nos vemos a nosotros mismos durante un momento doloroso de nuestra vida, como primer paso para rememorar recuerdos relevantes enterrados en nuestro subconsciente. Estas imágenes pueden curar. Los autorretratos de Cristina Núñez (Girona, 1962) son esa poderosa medicina contra el trauma, contra la falta de autoestima, contra las adiciones o como camino en la búsqueda de uno mismo.

Así, la biografía no solo se convierte en terapia, sino también en arte. Cristina Núñez empieza con sus autorretratos en 1988. Quería así superar la falta de autoestima que le había llevado la drogadicción en su adolescencia.

Tras superar su adicción a la heroína gracias a un difícil periplo por varios centros de rehabilitación, Núñez conoce a un fotógrafo italiano, del que se enamora. Cuando se traslada a Milán con él, le ayuda en su trabajo y se percata del poder que tiene la cámara para expresar la vida interior de las personas.

“Empecé a sacarme autorretratos: estaba dándome la mirada profunda que tanto necesitaba para trabajar sobre mi independencia interior, estaba explorando mis emociones y reconstruyendo mi identidad”, explica.

Poco a poco, sus fotografías se convierten en su propia medicina. Tras separarse de su novio italiano, Núñez sufre de depresión. Es cuando desarrolla su método terapéutico a través del autorretrato. Por entonces, el paciente era ella misma.

“Si conseguía sacar mi desesperación en una foto, se me pasaba enseguida y podía pasar a otra cosa. Comprendí que estaba transformando mi dolor en arte, y la imagen podía servirme para aceptarme y compartir mi dolor con otras personas”, añade la artista.

Su método terapéutico consiste en explorar todos los aspectos de la vida de una persona mediante el autorretrato, bajo una serie de criterios artísticos. Yo, yo y el otro, yo y el mundo son ejercicios fotográficos para buscarse a sí mismo.

“El compartir este trabajo con otras personas ayuda en el proceso de aceptación y descubrimiento de uno mismo”, confiesa Núñez.

Su serie Someone to Love es una exposición itinerante en la que conviven imágenes grandes y más de cien fotografías de pequeño formato que conforman una “línea de vida”.

Los numerosos autorretratos de la autora se entrecruzan con retratos de sus antepasados -militares franquistas-, su coqueteo con las drogas en juventud, las fotos con sus compañeros sentimentales, sus dos hijas o la serie fotográfica junto a su madre, pocos meses antes de que falleciera después de que varias embolias le provocaran demencia senil.

Posteriormente, su trabajo personal desemboca en talleres colectivos. Muchos psicólogos utilizan con sus pacientes la fototerapia. Cristina Núñez, desde su experiencia fotográfica, apuesta por estas técnicas.

Sus talleres de fotografía terapéutica ayudan mujeres o adolescentes con problemas psíquicos y los imparte en cárceles, centros de salud mental, además de en universidades o para empresas cuando se trata de cursos de liderazgo.

A sus alumnos, Núñez les llama “buscadores”, personas que desean autorretratarse para encontrarse a sí mismos a través de la fotografía, como ella misma lo hizo durante su juventud.

“Muchos son artistas o fotógrafos que quieren trabajar sobre su identidad creativa, y también hay psicólogos, terapeutas o counsellors que desean aprender nuevas técnicas que les ayuden en su práctica terapéutica”, dice.

El método de trabajo consiste en un fin de semana intensivo donde los alumnos expresan sus emociones más recónditas. Los participantes experimentan una catarsis y descubren que su dolor más profundo puede mutar en arte.

“Un alumno se enamoró justo al acabar uno de los talleres, y consiguió construir una buena relación de pareja, después de muchos años soltero. Otra participante logró el trabajo que deseaba y su vida cambió por completo”, recuerda la fotógrafa.

Cristina Núñez no solo imparte estos talleres, sino que también forma a los futuros terapeutas fotográficos, a los que denomina “facilitadores”.

“En 10 o 15 años, habrá muchos facilitadores de autorretratos terapéuticos y espero que su formación se realice en las universidades”, insiste.

Cristina Núñez expone Someone to love en la galería Luova de Helsinki, hasta el 22 de diciembre. El vídeo de este proyecto también ha sido seleccionado para el Celeste Prize 2012.

Reportaje por Mónica Moyano | David González | Coveritmedia. Publicado en Lainformacion.com 14/10/2012.