Las fotos que confirman a Mick Jagger como mito vivo del rock

Durante los años 70, un dandi llamado Mick Jagger quiso mejorar una parte icónica de su anatomía. Dicen que el líder de los Rolling Stones deseaba aumentar el brillo de su boca. Acudió al dentista y se engastó una esmeralda en el incisivo superior derecho. Sin embargo, cuando enseñaba la dentadura, a muchos de sus fans se le caía el mito. Intuían en el diente del Stone… ¿restos de comida? Jagger cambió entonces la esmeralda por un rubí. Sin embargo, sus seguidores veían en dicho adorno algo así como una gota de sangre. El cantante decidió, finalmente, sustituir aquella gema por un pequeño diamante. En la foto que recoge esa decisión final, vemos a Jagger en un primer plano, con esa amplia y brillante sonrisa enmarcada por sus labios redondos e icónicos. El diamante también brilla.

La instantánea es del fotógrafo británico Brian Aris, quien toma un plano cerrado, omite la melena de Jagger y convierte labios y diamante en los centros de atención del espectador. Dicha foto forma parte de “Mick Jagger. El libro de fotos” (La Fábrica Editorial, 2011), libro de 72 retratos cronológicos que resumen los 50 años de vida profesional del cantante y compositor.

En él, un selecto grupo de fotógrafos nos muestran los años lampiños de Mick, su dandismo, sus gestos más camaleónicos y demoníacos, además de esa elegancia de Lord británico de los últimos años. Son un total de 36 fotógrafos los que retratan la mitología de Jagger. Están Andy Warhol, Annie Leibovitz, Peter Lindbergh o Anton Corbijn, incluso el mismísimo colega de profesión de Jagger, el canadiense Bryan Adams. Son ellos los que se sitúan detrás de la cámara y es Jagger quien da la pose para enseñarnos al mito.

Este recorrido fotográfico comienza en los años 60 y termina en la década de 2000. Vemos primero a Jagger, sentado en el suelo, en camiseta, con la mirada perdida y una botella de cerveza en la mano.

Es otra foto, esta vez de Gered Mankowitz, fotógrafo que cubrió entre bastidores, conciertos y sesiones de estudio a los Stones durante su gira americana de 1965. Eran los años del flower power, del pop y del folk. Y la instantánea nos dirige hacia un Jagger que aún tenía esa carita de niño bueno. En cambio, los fotógrafos de los años 70 incluidos en este libro explotan el lado más andrógino de Jagger, sus poses, su sexualidad.

Jagger el dandi, Jagger multiplicado por mil en las litografías de Andy Warhol. Incluso podemos apreciar fotos como la de David Montgomery. En una de ellas, Jagger está completamente desnudo, excepto con una foto falsete, tapando su trasero, y que era la portada recortada de una revista en la que aparecían sus tejanos.

“Las nalgas ceñidas por los pantalones tejanos que aparecen en la cubierta no son las de Mick Jagger, sino de Joe D’Alessandro, Jed Johnson, su gemelo Jay y Corey Tippin, pero nunca se desveló cuál de los cuatro fue el elegido”, cuenta Montgomery en la parte final de este libro.

O bien encontramos, además, la instantánea de Jagger, girándose con la camiseta azul, con el 45 en la espalda, boquiabierto, con sus labios redondos, en esa otra foto de Andy Warhol.

“Jamás la boca había sido tan grande ni sus contoneos tan exagerados; cerca estuvo su cuerpo de convertirse en marca registrada, como sus labios”, comenta el director de Les Rencontres d´Arles, François Hébel, en el prólogo del libro.

Créditos Imágenes:  La Fábrica Editorial, 2011