Álex de la Iglesia arremete contra la crisis

“La Chispa de la Vida trata sobre la posibilidad de mantener la dignidad. Es el momento en que dices ‘Perdona pero no’”. Así define Álex de la Iglesia su última película, una historia que gira entorno a un publicista en paro que sufre un percance en las ruinas de un teatro romano, mientras busca el hotel donde pasó la luna de miel junto a su esposa.

El accidente, ocurrido durante la presentación de la restauración del monumento, provoca un gran revuelo político y mediático a escala nacional e internacional.

Un largometraje optimista
Protagonizada por el cómico José Mota y la mexicana Salma Hayek, el largometraje es un alegato contra cierto “positivismo” que nos inunda en estos tiempos de crisis.

“Creo que una de las razones por las que estamos así es porque pensamos que es bueno decir que la botella está medio llena, que si tienes una enfermedad te puedes curar con muchas ganas. Los problemas sólo se solucionan cuando hay respuesta”, explica el cineasta.

“En la película Salma Hayek dice que su marido no hubiera tenido el accidente si ella no le hubiera dicho cada vez que volvía a casa: ‘Tranquilo, cariño, que todo va a ir bien’. Yo creo que hay cosas que no van bien y hay que saberlo para reaccionar a tiempo”, añade.

No obstante, De la Iglesia piensa que el mensaje del filme resulta esperanzador.

“Creo que es muy optimista de alguna manera, porque existen personajes que cambian las cosas. Hay algo que está muy claro. La sociedad no se sostendría si no hubiera personas honestas”, admite.

Después puntualiza: “Es posible que las estructuras que manejan las grandes decisiones estén carcomidas, pero hay un substrato de gente honesta. Creo que de eso trata la película. Hay alguien que para todo, da una patada y rechaza ese comportamiento”.

Este rasgo de integridad lo representan mejor que ningunas las mujeres de La chispa de la vida, especialmente el de la esposa del protagonista al que encarna Salma Hayek.

“Es una ama de casa que lleva una vida normal y cuya misión es hacerle la vida más soportable a su marido. Cuando su esposo va a buscar trabajo, su función es decirle: ‘No te preocupes, mañana vas a volver y todo será maravilloso’. Su marido se vuelve loco por la posibilidad de un mundo mejor que nunca llega. Es entonces cuando toma cartas en el asunto y se pone en contra de todos para salvar la dignidad de su pareja”, apostilla el realizador.

Una película personal
Álex de la Iglesia también se niega a hablar de su última cinta como un trabajo de encargo. Aunque parte de un guión de Randy Feldmand, que contaba la historia de un hombre que tiene un accidente en una obra en construcción buscando el lugar donde pasó la luna de miel, el vasco ha incluido elementos propios.

“La idea de situar la película en un teatro romano es mía, así como el personaje del alcalde o la directora del museo. La familia tampoco tiene mucho que ver con el original. Los personajes que rodean al drama son diferentes. Además, yo quería potenciar que la mujer es la que salva todo”, argumenta el autor de Acción mutante.

Sinde y los Goya
El cineasta, que el año pasado fue una de las grandes perdedoras de los premios Goya con Balada triste de trompeta, no está demasiado disgustado por la escasa presencia de su película en la edición de estos galardones.

Parece contento con que su actriz y actor principales opten a estatuilla, y confiesa que le “hubiera mosqueado mucho que no hubieran nominado a José Mota”.

En su quiniela de los Goya, De la Iglesia apuesta por Enrique Urbizu como ganador, aunque admite que vería con buenos ojos que se lo llevara Pedro Almodóvar, porque, según expresa, “necesitamos darle un premio”.

En cuanto a su postura respecto a la denominada Ley Sinde, el director señala que su opinión no ha variado ostensiblemente en un año.

“Humildemente, como creador, pienso que se necesita una ley, pero no es ésta. Creo que lo más sensato sería empezar desde cero y contar con todos los sectores implicados”, concluye.

Entrevista por @JVallejoHeran | Coveritmedia.