Amazon e-book Foto: David González | Coveritmedia

El lector sustituye el consejo del librero

Las nuevas plataformas de venta de libros y de `e-books´ quieren que compres, leas y recomiendes. La denominada lectura social es la nueva palanca de ventas. Así, el sector editorial español copia el sistema de recomendaciones que Amazon lleva propiciando durante una década.

Antes de que naciera Facebook y Twitter, Amazon ya existía. La plataforma de venta online incorporaba un sistema de recomendación de libros para que la lectura fuera lo más social posible. Ahora, el sector editorial copia ese modelo en todo el mundo, incluido España.

“Amazon siempre ha potenciado las prácticas social media dentro de su plataforma. Ya ocurría hace 10 años. Ahora, con su llegada a España, veremos cómo esta misma estrategia se generaliza en el resto de agentes del sector editorial”, explica Jairson Vitorino, director de E.Life Group Technology.

Este experto de marketing social reitera que las reseñas o recomendaciones de libros en la propia plataforma de venta online convierten a los lectores en prescriptores desinteresados.

En el mundo analógico, esa función la desempeñan los críticos literarios o los propios libreros. En el mundo digital, cambia totalmente el paradigma.

Vitorino afirma que este tipo de acciones sociales redunda inmediatamente en ventas para cualquier librería online, sobre todo, para Amazon, con su política de una a cinco estrellas y campo de comentarios, bajo cualquier libro en venta.

“Arturo Pérez-Reverte y su Capitán Alatriste son garantía de un buen rato de lectura. Ameno e intrépido, como siempre, esta nueva entrega me ha hecho disfrutar, atento y concentrado a cada estocada”, reza una reseña de un lector en Amazon.es. La novela de Pérez-Reverte tiene cuatro estrellas.

Así, la mayor o menor valoración del libro o e-book tendrá su impacto directo en la lista de más vendidos.

“En Latinoamérica, las librerías online copian este sistema de recomendación para elevar su facturación. Y en Estados Unidos, los títulos superventas son aquellos que cuentan con más de 1.000 recomendaciones de usuarios”, dice Vitorino.

Y dichos rankings de recomendaciones generan una pulsión de compra. El lector duda si adquirirlo. Entra en Amazon y mira las reseñas de otros compradores y su clasificación.

“Facebook o Twitter son plataformas de recomendaciones de mucha difusión, pero no las únicas. Muchas librerías online, como Amazon, cuentan con rankings de opinión sobre un libro. Y esto despierta el consumo. Si mi amigo lo recomienda, yo quizás me lo compre.”, añade Guilherme Ríos, director ejecutivo de Social Agency.

Los expertos creen que este modelo -comprar, leer y recomendar online– que no es otro que el que lleva Amazon promoviendo desde hace una década, será la tendencia que adoptará el sector editorial de todo el mundo.

“Como último paso de la lectura social, será el propio prescriptor quien tenga su propio ranking. Sus seguidores no solo puntuarán el libro, sino también el perfil personal de quien lo ha recomendado”, añade Guilherme Ríos.

Cuando los rumores de la llegada a España de Amazon se convirtieron en noticia, el sector editorial español ya cambiaba el paso. La lectura social era una las prioridades para las nuevas plataformas digitales de e-books.

En nuestro país, 24symbols cuentan con este sistema de conexión a Facebook y Twitter. El nacimiento de Google Plus hará que la red social del megabuscador, previsiblemente, se integre a Google eBooks, pasarela de venta de libros electrónicos de próximo lanzamiento.

Casa del Libro o Booquo, el club de lectura online del Círculo de Lectores, confirman que la lectura social también es prioritaria para el grupo Planeta.

El sector editorial español quiere que sus lectores online sean presciptores y creen red de fieles seguidores que imiten su compra de libros. El modelo Amazon, en definitiva, se extiende como una epidemia en el sector del libro.

Reportaje de David González  para Coveritmedia

 

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Los libros del mural de Noah

Estuvimos con el artista Noah durante la realización de uno de sus murales en blanco y negro. Un mono, una máquina de escribir y un puñado de libros forman parte de este grafiti. Entre los títulos que cuestionan el capitalismo, descubrimos 1984, La doctrina del shock, El arte como revuelta o Asalto a la cultura. | Vídeo por Coveritmedia | Música : When Its Gangsta, de Price Money.

Portada de Blancanieves, ilustrada por Benjamin Lacombe

Lacombe convierte un libro en objeto del deseo

Benjamin Lacombe es uno de los más reputados ilustradores internacionales. Con sus ilustraciones convierte un libro en una pequeña obra de arte, casi en un objeto de coleccionista, aunque él lo niegue.

“No creo que convierta mis libros en objetos de museo, porque cada uno de ellos tiene una exigencia, un formato y su complejidad o sencillez”, sonríe.

El ilustrador, que publica en España su personalísima visión de `Blancanieves´ (hermanos Grimm), `Cuentos Macrabros´ (E.A. Poe) y `El Herbario de las Hadas´, también nos confiesa qué libro no ilustrará todavía. Es `Alicia en el País de las Mavarillas´. | Entrevista Coveritmedia

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El lector de la nube tiene sus derechos

Javier Celaya, fundador de DosDoce.com y representante de The Copia en España, explica cuáles son los 10 derechos que los lectores tienen en caso de leer libros electrónicos en la nube. Entre ellos, se encontraría el derecho al olvido; es decir, que la plataforma digital de lectura borre todos los datos personales cuando así lo solicite el usuario. Entrevista: Coveritmedia

Cobertura 2.0 | Fotogalería | Vídeo Tim O`Reilly | Entrevistas | Twitter |

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Atxaga rescata Bi Anai para el cine

El escritor Bernardo Atxaga ve como otra de sus novelas se traslada al cine. El director Imanol Rayo adapta `Bi Anai´ (Dos Hermanos) a la gran pantalla. El filme, en lengua vasca, contó con la ayuda del autor de `Obabakoak´. En esta entrevista, Atxaga confiesa que no entiende cómo algunos escritores despotrican contra las adaptaciones cinematográficas cuando éstas representan un revulsivo para dar a conocer, aún más, las novelas. Reportaje: Coveritmedia.com

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Cobertura 2.0 del Festival Eñe

 

 Coveritmedia.com realizó una Cobertura 2.0 del Festival Eñe 2011. Tuiteamos el evento, publicamos fotonoticias, fotogalerías, reportajes y  entrevistas. En este vídeo, por ejemplo, Agustín Fernández Mallo, creador del Proyecto Nocilla, nos adelanta que se traslada a la  poesía. Antibiótico será su nuevo poemario para 2012. El escritor confiesa que sigue escribiendo intensamente y no descarta abordar una nueva  novela o, tal vez, un libro de ensayo.

Puedes consultar nuestra cobertura en el menú inferior.

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La lectura social marca el futuro del libro

Internet convierte al lector en el principal prescriptor de un libro. Las redes sociales son ahora los nuevos clubes de lectura. Facebook o Twitter se perfilan como las plataformas donde los lectores crean comunidades de libros para recomendar a sus escritores favoritos. Así, aquel momento privado y solitario, que era la lectura, se convierte en un acto social.

Reportaje por @dgonzaleztorres y @D_Ramalleira para coveritmedia.com

 

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Wendy Guerra novela la Cuba de Anaïs Nin

La escritora cubana Wendy Guerra pone voz a Anaïs Nin en su novela `Posar desnuda en La Habana´. Guerra rescata los diarios íntimos y deslavazados de la artista surrealista, rellena los huecos con su literatura y recrea así el viaje adolescente a Cuba de esta mujer de vida ajetreada. Una novela que nos devuelve aquella Belle Époque de una Cuba otrora capitalista, pero siempre sensual.

 Reportaje por @dgonzaleztorres y @D_Ramalleira para coveritmedia.com

Günter Walraff

Así ve Alemania el periodista indeseable

Las estadísticas de paro en Alemania están manipuladas. Casi dos tercios de los trabajadores que salen de las listas del desempleo se ven obligados a trabajar por un sueldo de menos de 400 euros. Y más alarmante aún. Existen estudios que constatan un aumento del 350% en los últimos ocho años de las personas que ingresan en clínicas psiquiátricas por sobrecarga laboral.

Son algunas de las afirmaciones que realiza en esta entrevista Günter Wallraff, uno de los periodistas de investigación más reputados de Alemania y autor del libro editado en España `Con los perdedores del mejor de los mundos´.

En dicho libro, Wallraff destapaba, entre otras investigaciones, la explotación que sufren los teleoperadores en los call centers de venta de lotería, obligados, en algunos casos, a timar incluso a ancianos.

Por este libro, y por su amplia trayectoria periodística, a Wallraff lo denominan “el periodista indeseable”. Famosas son sus incursiones para reportajes o documentales con cámara oculta. No en vano, en Suecia -afirma el reportero-, la Academia de la Lengua aceptó el verbo “wallraffa”, que significa “hacer periodismo de investigación”. Éstas son sus palabras sobre cómo está el mercado laboral alemán, según la experiencia sufrida en sus propias carnes y/o investigaciones.

En su libro “Con los perdedores en el mejor de los mundos” usted denuncia la precariedad laboral que ejecutan ciertas empresas alemanas y ciertas multinacionales. ¿Cree que Europa sufre la amenaza del retroceso de derechos por el modelo de trabajo de bajo coste?

Sí, son los aspectos negativos de la globalización. Ahora mismo, también hay informaciones que dicen que la economía alemana está mejorando, que las empresas hacen mayores beneficios, que aumentan las exportaciones, etc. De lo que no se habla es a costa de qué o a costa de quienes se están produciendo todos estos resultados. Las condiciones de trabajo se vuelven cada vez más “inhumanas” o los trabajadores se ven sometidos a un mayor estrés.

Por otra parte, nos cuentan que en Alemania el desempleo se ha visto reducido en dos millones de personas, pero las estadísticas que nos presentan han sido falseadas y manipuladas, debido a que los puestos de trabajo creados son empleos precarios.

¿Por qué motivo cree que las cifras oficiales no reflejan la realidad laboral alemana?

En más de dos tercios de estos casos, se trata de trabajos con los que una persona no puede subsistir. Cobran sueldos de 100 a 400 euros y el Estado tiene que complementarlos con subsidios.  La gente se ve abocada a situaciones en las que tiene que aceptar este tipo de empleos, porque es su única manera de tener un puesto de trabajo y unos ingresos. Y allí [en las empresas que los contratan] son explotados. Se trata de trabajadores “independientes ficticios”.

Oficialmente, aparecen en las estadísticas como “personas independientes”, pero, en realidad, se trata de gente que, quizá con suerte, llegue a los dos o tres euros por hora trabajada. Es una depauperación de sectores bastante amplios de la sociedad que no son contemplados oficialmente en ninguna estadística.

¿Trabaja actualmente en algún tipo de investigación periodística sobre este ámbito laboral?

Para mí, el reflejar esta situación en mis películas, artículos y libros representa un campo de trabajo bastante amplio. Esta semana aparecerá un nuevo trabajo mío en la revista ZEIT sobre un falso diagnóstico a un trabajador.

Al trabajador, un perito de una aseguradora, se lo diagnosticó como demente, diagnóstico que ha sido completamente rebatido por nosotros [el equipo de periodistas]. En realidad, se trataba de una situación de trabajo en la que ésta persona, ya de una cierta edad, debía ser “racionalizado” y fue sobrecargado con tareas que ya no era capaz de realizar, de modo que entró en depresión. Todo con el fin de deshacerse de él; incluso se le diagnosticó un encogimiento del cerebro completamente falso.

Ello se ha rebatido por completo y este hombre, aunque ya prejubilado, está completamente rehabilitado.

Este tipo de casos aumentan cada día. En Alemania, se ha producido un aumento del 350% de ingresos forzosos en clínicas psiquiátricas en los últimos 8 años; muchos de ellos derivados por una sobrecarga en sus situaciones de trabajo.

Es interesante de analizar desde el punto de vista español, donde actualmente hay más de cuatro millones de parados, las grandes multinacionales siguen haciendo beneficios y esta situación contrasta con que sus empleados sufren cada vez mayor presión…

Sí, no se trata sólo de un problema alemán o europeo, sino que es un problema a nivel mundial. Lo único que interesa es maximizar las ganancias. Y el aumento de beneficio es para las empresas sinónimo de éxito, sin importarles a costa de qué, o quienes se queden tirados por el camino. Es el lena de nuestro tiempo.

Una de las frases más terribles es: “El éxito da la razón”. Da igual cómo se consiga.

Y sólo quien consiga ese éxito, ya se trate de medios de comunicación, empresas, multinacionales, etcétera, se le tiene en cuenta hoy en día y tiene sus bonus en el ranking de respeto de nuestra sociedad. En cambio, sobre los costes que ha conllevado lograr ese éxito, nadie habla.

De las incursiones que usted ha realizado como periodista camuflado durante su carrera periodística, ¿cuáles son las que más le han afectado personalmente?

Es una pregunta difícil, porque todo lo que hago tiene para mí importancia, no solamente desde el punto de vista laboral, sino también existencial. El éxito de cara al exterior no es lo más relevante.

A veces, se trata de cosas pequeñas. Por ejemplo, he estado viviendo en la calle y en hogares de acogida para “sin hogar” durante varios meses. Fue un gran éxito ver que los peores hogares de acogida fueran cerrados o reformados, teniendo en cuenta la dignidad humana. Ver como lugares en los que había que dormir encerrado en un bunker y donde la gente sufría amenazas, se hayan cerrado como consecuencia de la publicación de mi trabajo [es gratificante].

Asimismo, a raíz de mi experiencia en los call center de teleoperadores [que realizaban llamadas que bordeaban el timo incluso a ancianos] ha habido movimientos a nivel político. Tuve la oportunidad de tratar el tema con la ministra de Justicia, se endurecieron las leyes y las empresas operadoras que llevan a cabo este tipo de engaños se tendrán que enfrentar a diversas multas.

¿Cree que existe un interés mayoritario en el público por este tipo de reportajes denuncia?

Va en aumento. Hace diez años, no ocurría y ahora está surgiendo un interés por los temas sociales que afecta a todos los sectores de la población independientemente de la edad. Recibo muchas invitaciones de colegios donde los jóvenes muestran mucho interés. No se trata todavía de una corriente general, pero está por llegar. Existe la sensación de que está surgiendo un contramovimiento social no dogmático, que va más allá de los partidos políticos. Antes, no se podía escapar del esquema “de izquierdas o de derechas”; y este [nuevo] movimiento parece atravesar todos los sectores de la sociedad.

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La huella de Miguel Delibes

Hasta que la enfermedad le obligó a amorrongarse en el sillón de su casa, muchas mañanas podía vérsele paseando por los alrededores del Campo Grande, entre pavos reales empingorotados y patos paletos. A su muerte en 2010, los vecinos de Valladolid salieron a la calle para devolver todo el cariño que él, libro tras libro, había regalado a una ciudad que los foráneos suelen considerar gris y plomiza.

Miguel Delibes era el prototipo de castellano: duro, austero y algo derrotista. Como muchos de los personajes de sus obras, que retrataban fielmente las costumbres, las maneras y las voces de los vecinos de Castilla – “Al chavea le dio esta noche por mamarse el fole”- y que muchas veces superaban cualquier corsé en el que se les quisiera contener, como opinó el novelista Manuel Longares.

Su prolífica obra se extiende durante más de seis décadas en las que prácticamente escribió un libro por año, desde La sombra del ciprés es alargada (1948), hasta La tierra herida: ¿qué mundo heredarán nuestros hijos? (2005), este último junto a su hijo Miguel. Y de todo ello, su favorito fue Viejas historias de Castilla la Vieja, que según el escritor José María Merino, es uno de los libros de cuentos más importantes de la literatura en castellano. A pesar de englobar su obra en el realismo rural, para Merino la obra del pinciano es tan universal como la de Faulkner, por su extrapolación arquetípica.

Con La sombra del ciprés es alargada ganó el Premio Nadal y, a pesar de haber recibido el Cervantes (1993), el Príncipe de Asturias (1982) y por partida doble el Premio Nacional de Narrativa -por Diario de un cazador (1955) y El hereje (1999)-, entre muchos otros, su relación con los premios fue distante, debido a su carácter humilde, recordó José Ignacio Díez, director del curso Lecturas de Miguel Delibes.

Un año atrás dejó huérfano el sillón E de la RAE y a los lectores de su prosa irrepetible, ya que, como admitió el literato Luis Mateo Díez, los grandes no dejan seguidores. “Sólo queda la emoción de haber vivido su mundo, hondo y profundo” en cada una de sus páginas.

Miguel Delibes nunca se casó con nada ni con nadie, salvo con Ángeles, la mujer de rojo sobre fondo gris, su debilidad, pero también su fortaleza. En una ocasión, le fue “ofrecido” el Premio Planeta y el escritor no solo lo rechazó, sino que habló públicamente del ofrecimiento, según relató el catedrático de Literatura José Ignacio Díez. Los editores se apresuraron a desmentirlo y lo calificaron como un error, pero él “siempre defendió sus convicciones hasta el final.

 

Reportaje de Marta Media para Coveritmedia.com

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La mujer que revolucionó la librería

`La Maison des Amis des Livres´ fue una mítica librería de París que frecuentó André Bretón, Samuel Beckett o Ernest Hemingway, entre otros grandes de la literatura. El libro `Rue de l´Odeón´ recoge el testimonio póstumo de su fundadora Adrienne Monnier. Esta mujer visionaria cambió el concepto de librería: vinculó su local a la intelectualidad, creó un servicio de préstamo de libros y fundó varias editoriales para traducir autores extranjeros.

Adrienne Monnier se suicidó el 18 de junio de 1955. Padecía el síndrome de Ménière. Un pitido taladraba constantemente su cabeza. Los papeles que se encontraron tras su muerte se compilan hoy en Rue de l´Odeón (Gallo Nero, 2011). Este libro es una pequeña autobiografía que muestra la vida y trayectoria de una mujer emprendedora, que acometió la aventura de fundar una librería, en un tiempo en el que la palabra librera estaba vinculada más a las viudas o a las herederas de los libreros.

El establecimiento lo abrió en la Rue de l´Odeón, justo en el Barrio Latino de París. Lo llamó La Maison des Amis des Livres, un nombre ya mítico para el gremio librero. Era 1915. Poco después, la Primera y la Segunda Guerra Mundial devastarían Europa.

La Maison des Amis des Livres se convirtió en lugar de encuentro de escritores cuyas obras pasaron a la universalidad de la literatura: Paul Valèry, Samuel Beckett o Ernest Hemingway, por ejemplo, frecuentaron el local. Sin embargo, el establecimiento no sólo logró fama por ello, sino también porque Monnier revolucionó, a su manera, el concepto de librería.

En Rue de l´Odeón, por ejemplo, se narra cómo en 1917 Monnier organizó su primer encuentro poético sobre la obra de Paul Valèry. Era una tarde de invierno y en La Maison des Amis des Livres se darían cita Léon-Paul Fargue, André Gide y un André Bretón, precursor del surrealismo, aún en uniforme militar. La guerra no había terminado y la lectura de poemas comenzó bajo la tenue luz de unos candelabros.

Aquellos encuentros literarios no fueron la única marca de la casa de La Maison des Amis des Livres en los años posteriores de entreguerras. Monnier también se percató de que los tiempos habían cambiado. Después de la primera contienda mundial, los libros eran caros y la gente no los compraba como antaño. Asimismo, los libreros tenían que competir con los gabinetes literarios (centros con préstamo de libros), con la radio y con los semanarios de literatura.

“No teníamos mucho dinero, detalle que nos obligó a especializarnos en la literatura `de la época´. Apenas abrimos con 3.000 volúmenes, mientras que algunos gabinetes de lectura se anunciaban con hasta 100.000 libros”, escribió Monnier.

Además de esta cuidada selección de títulos y autores nuevos, la librera también apostó por una venta híbrida. Así, La Maison des Amis des Livres desplegaba en su entrada un tenderete de libros de segunda mano y de saldo.

Asimismo, Monnier fue contra la doctrina dominante de que el préstamo mataba la compra. Los gabinetes literarios prestaban libros a cambio de una cuota y ella quiso emular el sistema. Su librería decidió crear un abono de lectura para prestar novelas y poemarios. Sus clientes se llevaban un ejemplar, lo leían y, luego, si les gustaba, lo adquirían.

“Resulta casi inconcebible comprar una obra sin conocerla. (…) Toda persona de cierta cultura experimenta la necesidad de tener una biblioteca particular compuesta por libros que le gustan”, explicaba Monnier en sus escritos.

“Después de la guerra se editó demasiado. La especulación es la causa de todos los males. ¿Es el uso del préstamo lo que ha mermado las compras? La gente como nosotras no tiene razón para afrontar con pesimismo el futuro del libro: la élite no ha disminuido, más bien al contrario”, profetizaba Monnier en Rue de l´Odeón.

Otra de las iniciativas de Monnier fue lo que ahora se llama estrategia vertical. Aquella librera primeriza maduró y creó varias editoriales para traducir libros extranjeros. Por ejemplo, ella fue quien introdujo la obra de Hemingway a los lectores franceses o quien logró que Samuel Beckett tradujera Finnegans Wake, de James Joyce.

Toda aquella pasión por los libros culminó un 18 de junio de 1955. La Maison des Amis des Livres cerraba unos años antes de la muerte de su fundadora, tras tres décadas de actividad literaria.

“Pongo fin a mis días al no poder soportar más los ruidos que me martirizan desde hace ocho meses”, escribía antes de su suicidio.

 Reportaje por @dgonzaleztorres para coveritmedia.com

Literatura para esnobs

Los libros más odiados por los esnobs

“El Principito”, de Saint-Exupéry; “En el camino”, de Kerouac;  “El viejo y el mar”, de Hemingway;  o “La náusea”, de Sartre aparecen como títulos denostados por el esnobismo en el “Diccionario de la literatura para esnob”, de Fabrice Gaignault, que ahora se publica en España.

Todos tenemos un amigo al que es difícil regalarle un libro o charlar con él de literatura. A ese amigo ni le hables de la filosofía que atesora el best seller infantil de “El Principito”, de Saint Exupéry. Ni que “Melancolía era como se debió titular “La náusea”, de Jean Paul Sartre. Descarta mencionar qué romántica es la novela “El amante”, de Marguerite Duras. Porque te mirará con desprecio. O, lo que es peor: te preguntará, con una sonrisita pedante, si has consultado la Wikipedia antes de llegar a la fiesta de su cumpleaños. Tu amigo es un esnob.

Ni se te ocurra mencionar Le Cardinal, el presunto local noctámbulo de encuentros sexuales y borracheras con aguardiente de ciruelas, que congrega en Brive a los literatos bohemios durante la Feria del Libro parisina. ¡Cuidado! Si nombras Le Cardinal, seguro que dejará de ir. Recuerda: es un esnob.

En cambio, si para sorprenderle, citas un verso de Pierre Reverdy, no sólo continuará con la estrofa, sino que te mencionará día, mes, año y hora de su nacimiento, que sus libros los ilustraba Picasso, que se peinaba con la raya a un lado y que el poeta se alejó del surrealismo por desconfiar de la escritura automática y blablablá. Después de un gesto de perplejidad, también te preguntará si eres uno de los suyos: es un comportamiento –éste- muy esnob.

“El esnob literario no soporta que nadie sepa más que él sobre su ámbito predilecto (…) Recurrirá a los más vergonzosos procedimientos para noquear al ingenuo que se atreva a boxear en su territorio”, explica el periodista y escritor francés Fabrice Gaignault. Lo explica en el prólogo de “Diccionario de literatura para esnobs (y sobre todo para los que no lo son)”, que publica ahora en España la editorial Impedimenta.

Este compendio de Gaignault es como una Wikipedia en papel de la A a la Z, que desvela algunos de los secretos mejor guardados por la selecta intelectualidad de vanguardias. Con prólogo adicional de José Carlos Llop, e ilustraciones de Sara Morante, esta breve enciclopedia define términos afines, “sectas” literarias (el club de los bigotes largos, por ejemplo) o movimientos artísticos casi desconocidos para el gran público (periodismo Gonzo).

En este libro, sobre todo, reaparecen mini biografías de escritores de culto, autores esquizofrénicos, olvidados, drogadictos o suicidas, pero muy admirados por los literatos esnobistas.

Gaignault resucita así el género cínico y enciclopédico que, por ejemplo, puso de moda en Francia el dandy Philippe Jullian (“Diccionario del esnobismo”), o llegó a España con nuestro Ramón Gómez de la Serna y su listado de greguerías, o bien, más cercano, con la irreverencia del humorista José Luis Coll, y su diccionario de palabras ilustradas.

A aquellos diccionarios se suma este otro de Gaignault, cuyas fanáticas definiciones se complementan también con pequeños secretos, a modo de recetas de cocina (no hay nada más esnob). Aparecen así varias pequeñas listas ad hoc.

Está, por ejemplo, “la chuleta imprescindible para ahorrarse pifias monumentales”, que enuncia nombres o lugares indispensables para mantener una brevísima conversación con un esnob. O “las diez muertes más o menos esplendorosas”, que siempre rescatan en sus pedanterías los esnobistas.

Y otra lista, la más fragrante. Es la decena de títulos que conforman el decálogo de los libros más denostados por el clan de los esnobs: “Esnob debería más bien connotarse como secta electiva que siempre preferirá colocar en la cúspide de su panteón personal a un autor desconocido aunque considerado, por motivos que le incumben en exclusiva, mil veces superior a una de esas eminencias universales de las letras”, escribe Gaignault en su prólogo.

Y, por tanto, los libros más odiados por el esnobismo literario son…

1. “Bella del Señor”, de Albert Cohen
2. “El extranjero”, de Albert Camus
3. “El amante”, de Marguerite Duras
4. “El principito”, de Antoine de Saint Exupéry
5. “La condición humana”, de André Malraux
6. “Las uvas de la ira”, de John Steinbeck
7. “El viejo y el mar”, de Ernest Hemingway
8. “La náusea”, de Jean-Paul Sartre
9. “La espuma de los días”, de Boris Vian
10. “En el camino”, de Jack Kerouac

 

Reportaje por @dgonzaleztorres  para Coveritmedia.com

jens lapidus

Lapidus no ve a Larsson como un gran escritor

El escritor sueco presenta en España la adaptación cinematográfica de “Dinero fácil” y adelanta el argumento de “Livet Deluxe”, la novela que cerrará la “Trilogía negra de Estocolmo”. 

Los libros del Jens Lapidus desprenden una sensación de verdad que se ha convertido en casi una seña de identidad. Las novelas Dinero fácil y Nunca la jodas, o el cómic Guerra de bandas 145 son retratos de los bajos fondos de Estocolmo que parecen escritos por un gánster. Sin embargo, Lapidus no está relacionado directamente con el mundo del hampa, aunque su experiencia como abogado criminalista le ha proporcionado material de primera para sus libros.

Veracidad ante todo
“Experimento de una manera indirecta cosas horribles. No las veo con mis propios ojos, pero hay gente que me lo cuenta. Además leo informes policiales y veo fotografías sobre hechos sangrientos. Al llegar a casa, escribo sobre ellas y las saco fuera de mí”, confiesa el escritor.

El novelista, que visitó España para promocionar la película basada en Dinero fácil, define este proceso creativo como una clase de “terapia”.

No obstante, los criminales de sus novelas no son un calco de individuos de carne y hueso. “Utilizo detalles concretos de algunos casos reales que he tenido o de cosas que mis clientes me han contado, como el tipo de ropa que visten o los coches que conducen. Los personajes, sin embargo, son una invención totalmente mía”, explica Lapidus.

Quizá la gran verosimilitud que exudan sus novelas se encuentre en unos diálogos directos y repletos de palabras utilizadas en la jerga criminal sueca.

“El lenguaje que utilizo no es el lenguaje normal; es slang. Es muy rápido y lleno de frases cortas. Es un trabajo duro para los traductores. Para ellos, tengo que escribir listas de palabras a modo de diccionarios. El de Dinero fácil tenía como 20 páginas”, añade el escritor.

La fuente de este vocabulario son los clientes que el novelista tiene como abogado. Para ser lo más preciso posible, Lapidus no se limita a escribir la palabra que ha escuchado de su interlocutor, sino que también apunta el contexto en el que la ha usado.

La credibilidad que inunda los libros del escritor sueco parece que ha contaminado también Dinero fácil, la adaptación cinematográfica del libro homónimo de Lapidus.

El novelista no duda en calificar el filme de Daniel Espinosa como “la mejor película sueca sobre el mundo criminal en muchos años”.

Opina también que la cinta resulta “auténtica”, porque “los actores están cogidos en su mayoría de la calle y la manera de filmar, con una pequeña cámara temblorosa, te dan la impresión de algo real”. Un sentimiento que, en definitiva, es el mismo que intenta transmitir en sus obras.

Livet Deluxe
El 17 de junio se publicará en Suecia lo que promete ser todo un evento literario: Livet Deluxe, la tercera y última novela de la Trilogía negra de Estocolmo creada por Lapidus.

Después de Dinero fácil y Nunca la jodas, nos reencontraremos con dos personajes claves de la saga: el sueco JW y el latino Jorge.

Lapidus promete que todas las tramas y personajes de sus obras previas terminarán confluyendo en esta tercera novela. Quizás, la gran novedad de esta entrega es el gran protagonismo que tendrá una mujer, la hija de un capo mafioso yugoslavo, en una trama esencialmente masculina, como en la mayoría de las obras del novelista.

Novela negra sueca
Lapidus es, junto a Stieg Larsson y Asa Larsson, uno de los nombres que ha conseguido que la novela negra sueca alcance los primeros puestos de ventas en medio mundo.

La clave de este éxito se encuentra, según el novelista y abogado, en la gran calidad de la mayoría de los escritores de su país y en “su perspectiva crítica”.

“En resumen, mostramos que la sociedad no es perfecta”, declara el literato.

Entre sus colegas suecos, Lapidus destaca a Asa Larsson, porque es “una muy buena escritora que terminará escribiendo otros libros que no sean literatura criminal”.

Su opinión no es tan positiva respecto al fallecido Stieg Larsson, el responsable de la trilogía Millennium.

“No creo que sea un gran escritor, aunque sí un buen creador de personajes. Pienso que el lenguaje que utiliza no es de un gran nivel. Su gran contribución a la literatura será el personaje de Lisbeth Salander”, finaliza.

 

Reportaje de @jvallejoheran para coveritmedia.com

Mario Vargas Llosa

Los escritores que lee un premio Nobel

En un discurso entre lo literario y lo político, en defensa de la literatura y contra los totalitarismos el Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, desveló qué lecturas marcaron su carrera literaria durante el acto de aceptación del galardón de la Academia Sueca en Estocolmo.

Nombró su árbol genealógico y biográfico –su cartografía, en definitiva- de aquellas lecturas que todo escritor debería acometer para lograr, como él, quizás, en un futuro, el máximo reconocimiento mundial de las letras.

Mario Vargas Llosa inició sus palabras de aceptación del Nobel con una mención directa a la génesis de sus primigenias novelas. Nombró el colegio donde aprendió a leer a los cinco años y enumeró los héroes de las ficciones creados por Julio Verne, por Alejandro Dumas o por Emilio Salgari.

“La lectura convertía el sueño en vida (…) y ponía al alcance del pedacito de hombre que yo era el universo de la literatura”, dijo tras nombrar al Capitán Nemo y sus 20.000 leguas de viaje submarino o a los tres mosqueteros liderados por el joven D´Artagnan.

Después de este recorrido por su infancia, Vargas Llosa se aventuró por su periplo como escritor primerizo, accionó sus influencias siempre presentes, sus inquietudes y los espejos en los que, el ahora Nobel, se miró para aprender. Gustave Flaubert, por supuesto, William Faulkner, sin duda, pero muchos más.

De Flaubert, Vargas Llosa reiteró que fue un ejemplo para comprender que el talento “es una disciplina tenaz y una larga paciencia”. Y de Faulkner bebió de su rigor por la forma, porque, dijo, la estructura novelesca es lo que “engrandece o empobrece” los temas literarios.

Continuó Llosa cincelando sus maestros, como Cervantes, Dickens, Balzac, Conrad o Thomas Mann. Pero se detuvo en Sarte para recordar que las palabras y la literatura, marcadas por el compromiso político y social, pueden cambiar la historia. Sin menoscabo de Albert Camus y George Orwell, que además le enseñaron que la literatura “sin moral” raya la inhumanidad.

Entre los personajes literarios que rememoró el Premio Nobel 2010 se encuentran los míticos Capitán Ahab, de Moby Dick, de Meville; o las heroínas Emma Bovary o Anna Karenina, de Gustave Flaubert y León Tolstói.

Como no podía ser de otra manera, el escritor peruano rescató del olvido a Jorge Luis Borges (días antes del discurso ya lo mencionaba como ganador moral del galardón si por él fuera).

Latinoamérica siempre ha sido el territorio literario al que regresa Vargas Llosa, y, por ello, habló de ese sueño que fue “El Sur”, de Borges; pero también de la mitología o pueblo purgatorio de “Comala”, que en “Pedro Páramo” nos narró Juan Rulfo…

Julio Cortázar, Guillermo Cabrera Infante, Carlos Fuentes, Carlos Onetti fueron coetáneos suyos dentro y fuera de aquella etiqueta editorial que se llamó boom literario. Don Mario también los nombró en su discurso.

Cuando el Nobel transitó por los recuerdos que le llevaron de Perú a la capital europea de la cultura, aquel París de los 60 y 70, confesó que viajó hasta allí porque si se quedaba en su país tenía miedo de acabar como un escritor desconocido más. Y él quería ser como Balzac, como Stendhal, como Baudelaire, como Proust…

“De niño soñaba con llegar algún día a París, porque me ayudaría a convertirme en un verdadero escritor, porque si no salía de Perú solo sería un seudo escritor de días domingos y feriados”, dijo. Allí, en París coincidió con Sartre, con Camus, y descubrió el teatro de Ionesco y de Beckett.

Después, a su llegada a España, maduró como escritor, se consagró como novelista. Agradeció a Barcelona y a sus primeros editores (Carlos Barral) y su agente literaria (Carmen Balcells) lo que es hoy en día.

O, como él mismo atestiguó: si no hubiera publicado en España, nadie lo reconocería hoy como autor, el autor que recoge el Nobel 2010, el escritor que leyó a todos estos maestros, como deberían leerlos aquellos que, algún día, quisieran ganar (o perder, como Borges) un Premio Nobel de Literatura.