Cobertura 2.0 del Festival Eñe

 

 Coveritmedia.com realizó una Cobertura 2.0 del Festival Eñe 2011. Tuiteamos el evento, publicamos fotonoticias, fotogalerías, reportajes y  entrevistas. En este vídeo, por ejemplo, Agustín Fernández Mallo, creador del Proyecto Nocilla, nos adelanta que se traslada a la  poesía. Antibiótico será su nuevo poemario para 2012. El escritor confiesa que sigue escribiendo intensamente y no descarta abordar una nueva  novela o, tal vez, un libro de ensayo.

Puedes consultar nuestra cobertura en el menú inferior.

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La lectura social marca el futuro del libro

Internet convierte al lector en el principal prescriptor de un libro. Las redes sociales son ahora los nuevos clubes de lectura. Facebook o Twitter se perfilan como las plataformas donde los lectores crean comunidades de libros para recomendar a sus escritores favoritos. Así, aquel momento privado y solitario, que era la lectura, se convierte en un acto social.

Reportaje por @dgonzaleztorres y @D_Ramalleira para coveritmedia.com

 

Wendy Guerra novela la Cuba de Anaïs Nin

La escritora cubana Wendy Guerra pone voz a Anaïs Nin en su novela `Posar desnuda en La Habana´. Guerra rescata los diarios íntimos y deslavazados de la artista surrealista, rellena los huecos con su literatura y recrea así el viaje adolescente a Cuba de esta mujer de vida ajetreada. Una novela que nos devuelve aquella Belle Époque de una Cuba otrora capitalista, pero siempre sensual.

 Reportaje por @dgonzaleztorres y @D_Ramalleira para coveritmedia.com

Así ve Alemania el periodista indeseable

Las estadísticas de paro en Alemania están manipuladas. Casi dos tercios de los trabajadores que salen de las listas del desempleo se ven obligados a trabajar por un sueldo de menos de 400 euros. Y más alarmante aún. Existen estudios que constatan un aumento del 350% en los últimos ocho años de las personas que ingresan en clínicas psiquiátricas por sobrecarga laboral.

Son algunas de las afirmaciones que realiza en esta entrevista Günter Wallraff, uno de los periodistas de investigación más reputados de Alemania y autor del libro editado en España `Con los perdedores del mejor de los mundos´.

En dicho libro, Wallraff destapaba, entre otras investigaciones, la explotación que sufren los teleoperadores en los call centers de venta de lotería, obligados, en algunos casos, a timar incluso a ancianos.

Por este libro, y por su amplia trayectoria periodística, a Wallraff lo denominan “el periodista indeseable”. Famosas son sus incursiones para reportajes o documentales con cámara oculta. No en vano, en Suecia -afirma el reportero-, la Academia de la Lengua aceptó el verbo “wallraffa”, que significa “hacer periodismo de investigación”. Éstas son sus palabras sobre cómo está el mercado laboral alemán, según la experiencia sufrida en sus propias carnes y/o investigaciones.

En su libro «Con los perdedores en el mejor de los mundos» usted denuncia la precariedad laboral que ejecutan ciertas empresas alemanas y ciertas multinacionales. ¿Cree que Europa sufre la amenaza del retroceso de derechos por el modelo de trabajo de bajo coste?

Sí, son los aspectos negativos de la globalización. Ahora mismo, también hay informaciones que dicen que la economía alemana está mejorando, que las empresas hacen mayores beneficios, que aumentan las exportaciones, etc. De lo que no se habla es a costa de qué o a costa de quienes se están produciendo todos estos resultados. Las condiciones de trabajo se vuelven cada vez más “inhumanas” o los trabajadores se ven sometidos a un mayor estrés.

Por otra parte, nos cuentan que en Alemania el desempleo se ha visto reducido en dos millones de personas, pero las estadísticas que nos presentan han sido falseadas y manipuladas, debido a que los puestos de trabajo creados son empleos precarios.

¿Por qué motivo cree que las cifras oficiales no reflejan la realidad laboral alemana?

En más de dos tercios de estos casos, se trata de trabajos con los que una persona no puede subsistir. Cobran sueldos de 100 a 400 euros y el Estado tiene que complementarlos con subsidios.  La gente se ve abocada a situaciones en las que tiene que aceptar este tipo de empleos, porque es su única manera de tener un puesto de trabajo y unos ingresos. Y allí [en las empresas que los contratan] son explotados. Se trata de trabajadores “independientes ficticios”.

Oficialmente, aparecen en las estadísticas como “personas independientes”, pero, en realidad, se trata de gente que, quizá con suerte, llegue a los dos o tres euros por hora trabajada. Es una depauperación de sectores bastante amplios de la sociedad que no son contemplados oficialmente en ninguna estadística.

¿Trabaja actualmente en algún tipo de investigación periodística sobre este ámbito laboral?

Para mí, el reflejar esta situación en mis películas, artículos y libros representa un campo de trabajo bastante amplio. Esta semana aparecerá un nuevo trabajo mío en la revista ZEIT sobre un falso diagnóstico a un trabajador.

Al trabajador, un perito de una aseguradora, se lo diagnosticó como demente, diagnóstico que ha sido completamente rebatido por nosotros [el equipo de periodistas]. En realidad, se trataba de una situación de trabajo en la que ésta persona, ya de una cierta edad, debía ser “racionalizado” y fue sobrecargado con tareas que ya no era capaz de realizar, de modo que entró en depresión. Todo con el fin de deshacerse de él; incluso se le diagnosticó un encogimiento del cerebro completamente falso.

Ello se ha rebatido por completo y este hombre, aunque ya prejubilado, está completamente rehabilitado.

Este tipo de casos aumentan cada día. En Alemania, se ha producido un aumento del 350% de ingresos forzosos en clínicas psiquiátricas en los últimos 8 años; muchos de ellos derivados por una sobrecarga en sus situaciones de trabajo.

Es interesante de analizar desde el punto de vista español, donde actualmente hay más de cuatro millones de parados, las grandes multinacionales siguen haciendo beneficios y esta situación contrasta con que sus empleados sufren cada vez mayor presión…

Sí, no se trata sólo de un problema alemán o europeo, sino que es un problema a nivel mundial. Lo único que interesa es maximizar las ganancias. Y el aumento de beneficio es para las empresas sinónimo de éxito, sin importarles a costa de qué, o quienes se queden tirados por el camino. Es el lena de nuestro tiempo.

Una de las frases más terribles es: “El éxito da la razón”. Da igual cómo se consiga.

Y sólo quien consiga ese éxito, ya se trate de medios de comunicación, empresas, multinacionales, etcétera, se le tiene en cuenta hoy en día y tiene sus bonus en el ranking de respeto de nuestra sociedad. En cambio, sobre los costes que ha conllevado lograr ese éxito, nadie habla.

De las incursiones que usted ha realizado como periodista camuflado durante su carrera periodística, ¿cuáles son las que más le han afectado personalmente?

Es una pregunta difícil, porque todo lo que hago tiene para mí importancia, no solamente desde el punto de vista laboral, sino también existencial. El éxito de cara al exterior no es lo más relevante.

A veces, se trata de cosas pequeñas. Por ejemplo, he estado viviendo en la calle y en hogares de acogida para “sin hogar” durante varios meses. Fue un gran éxito ver que los peores hogares de acogida fueran cerrados o reformados, teniendo en cuenta la dignidad humana. Ver como lugares en los que había que dormir encerrado en un bunker y donde la gente sufría amenazas, se hayan cerrado como consecuencia de la publicación de mi trabajo [es gratificante].

Asimismo, a raíz de mi experiencia en los call center de teleoperadores [que realizaban llamadas que bordeaban el timo incluso a ancianos] ha habido movimientos a nivel político. Tuve la oportunidad de tratar el tema con la ministra de Justicia, se endurecieron las leyes y las empresas operadoras que llevan a cabo este tipo de engaños se tendrán que enfrentar a diversas multas.

¿Cree que existe un interés mayoritario en el público por este tipo de reportajes denuncia?

Va en aumento. Hace diez años, no ocurría y ahora está surgiendo un interés por los temas sociales que afecta a todos los sectores de la población independientemente de la edad. Recibo muchas invitaciones de colegios donde los jóvenes muestran mucho interés. No se trata todavía de una corriente general, pero está por llegar. Existe la sensación de que está surgiendo un contramovimiento social no dogmático, que va más allá de los partidos políticos. Antes, no se podía escapar del esquema “de izquierdas o de derechas”; y este [nuevo] movimiento parece atravesar todos los sectores de la sociedad.

La huella de Miguel Delibes

Hasta que la enfermedad le obligó a amorrongarse en el sillón de su casa, muchas mañanas podía vérsele paseando por los alrededores del Campo Grande, entre pavos reales empingorotados y patos paletos. A su muerte en 2010, los vecinos de Valladolid salieron a la calle para devolver todo el cariño que él, libro tras libro, había regalado a una ciudad que los foráneos suelen considerar gris y plomiza.

Miguel Delibes era el prototipo de castellano: duro, austero y algo derrotista. Como muchos de los personajes de sus obras, que retrataban fielmente las costumbres, las maneras y las voces de los vecinos de Castilla – “Al chavea le dio esta noche por mamarse el fole”- y que muchas veces superaban cualquier corsé en el que se les quisiera contener, como opinó el novelista Manuel Longares.

Su prolífica obra se extiende durante más de seis décadas en las que prácticamente escribió un libro por año, desde La sombra del ciprés es alargada (1948), hasta La tierra herida: ¿qué mundo heredarán nuestros hijos? (2005), este último junto a su hijo Miguel. Y de todo ello, su favorito fue Viejas historias de Castilla la Vieja, que según el escritor José María Merino, es uno de los libros de cuentos más importantes de la literatura en castellano. A pesar de englobar su obra en el realismo rural, para Merino la obra del pinciano es tan universal como la de Faulkner, por su extrapolación arquetípica.

Con La sombra del ciprés es alargada ganó el Premio Nadal y, a pesar de haber recibido el Cervantes (1993), el Príncipe de Asturias (1982) y por partida doble el Premio Nacional de Narrativa -por Diario de un cazador (1955) y El hereje (1999)-, entre muchos otros, su relación con los premios fue distante, debido a su carácter humilde, recordó José Ignacio Díez, director del curso Lecturas de Miguel Delibes.

Un año atrás dejó huérfano el sillón E de la RAE y a los lectores de su prosa irrepetible, ya que, como admitió el literato Luis Mateo Díez, los grandes no dejan seguidores. “Sólo queda la emoción de haber vivido su mundo, hondo y profundo” en cada una de sus páginas.

Miguel Delibes nunca se casó con nada ni con nadie, salvo con Ángeles, la mujer de rojo sobre fondo gris, su debilidad, pero también su fortaleza. En una ocasión, le fue “ofrecido” el Premio Planeta y el escritor no solo lo rechazó, sino que habló públicamente del ofrecimiento, según relató el catedrático de Literatura José Ignacio Díez. Los editores se apresuraron a desmentirlo y lo calificaron como un error, pero él “siempre defendió sus convicciones hasta el final.

 

Reportaje de Marta Media para Coveritmedia.com

La mujer que revolucionó la librería

`La Maison des Amis des Livres´ fue una mítica librería de París que frecuentó André Bretón, Samuel Beckett o Ernest Hemingway, entre otros grandes de la literatura. El libro `Rue de l´Odeón´ recoge el testimonio póstumo de su fundadora Adrienne Monnier. Esta mujer visionaria cambió el concepto de librería: vinculó su local a la intelectualidad, creó un servicio de préstamo de libros y fundó varias editoriales para traducir autores extranjeros.

Adrienne Monnier se suicidó el 18 de junio de 1955. Padecía el síndrome de Ménière. Un pitido taladraba constantemente su cabeza. Los papeles que se encontraron tras su muerte se compilan hoy en Rue de l´Odeón (Gallo Nero, 2011). Este libro es una pequeña autobiografía que muestra la vida y trayectoria de una mujer emprendedora, que acometió la aventura de fundar una librería, en un tiempo en el que la palabra librera estaba vinculada más a las viudas o a las herederas de los libreros.

El establecimiento lo abrió en la Rue de l´Odeón, justo en el Barrio Latino de París. Lo llamó La Maison des Amis des Livres, un nombre ya mítico para el gremio librero. Era 1915. Poco después, la Primera y la Segunda Guerra Mundial devastarían Europa.

La Maison des Amis des Livres se convirtió en lugar de encuentro de escritores cuyas obras pasaron a la universalidad de la literatura: Paul Valèry, Samuel Beckett o Ernest Hemingway, por ejemplo, frecuentaron el local. Sin embargo, el establecimiento no sólo logró fama por ello, sino también porque Monnier revolucionó, a su manera, el concepto de librería.

En Rue de l´Odeón, por ejemplo, se narra cómo en 1917 Monnier organizó su primer encuentro poético sobre la obra de Paul Valèry. Era una tarde de invierno y en La Maison des Amis des Livres se darían cita Léon-Paul Fargue, André Gide y un André Bretón, precursor del surrealismo, aún en uniforme militar. La guerra no había terminado y la lectura de poemas comenzó bajo la tenue luz de unos candelabros.

Aquellos encuentros literarios no fueron la única marca de la casa de La Maison des Amis des Livres en los años posteriores de entreguerras. Monnier también se percató de que los tiempos habían cambiado. Después de la primera contienda mundial, los libros eran caros y la gente no los compraba como antaño. Asimismo, los libreros tenían que competir con los gabinetes literarios (centros con préstamo de libros), con la radio y con los semanarios de literatura.

“No teníamos mucho dinero, detalle que nos obligó a especializarnos en la literatura `de la época´. Apenas abrimos con 3.000 volúmenes, mientras que algunos gabinetes de lectura se anunciaban con hasta 100.000 libros”, escribió Monnier.

Además de esta cuidada selección de títulos y autores nuevos, la librera también apostó por una venta híbrida. Así, La Maison des Amis des Livres desplegaba en su entrada un tenderete de libros de segunda mano y de saldo.

Asimismo, Monnier fue contra la doctrina dominante de que el préstamo mataba la compra. Los gabinetes literarios prestaban libros a cambio de una cuota y ella quiso emular el sistema. Su librería decidió crear un abono de lectura para prestar novelas y poemarios. Sus clientes se llevaban un ejemplar, lo leían y, luego, si les gustaba, lo adquirían.

“Resulta casi inconcebible comprar una obra sin conocerla. (…) Toda persona de cierta cultura experimenta la necesidad de tener una biblioteca particular compuesta por libros que le gustan”, explicaba Monnier en sus escritos.

“Después de la guerra se editó demasiado. La especulación es la causa de todos los males. ¿Es el uso del préstamo lo que ha mermado las compras? La gente como nosotras no tiene razón para afrontar con pesimismo el futuro del libro: la élite no ha disminuido, más bien al contrario”, profetizaba Monnier en Rue de l´Odeón.

Otra de las iniciativas de Monnier fue lo que ahora se llama estrategia vertical. Aquella librera primeriza maduró y creó varias editoriales para traducir libros extranjeros. Por ejemplo, ella fue quien introdujo la obra de Hemingway a los lectores franceses o quien logró que Samuel Beckett tradujera Finnegans Wake, de James Joyce.

Toda aquella pasión por los libros culminó un 18 de junio de 1955. La Maison des Amis des Livres cerraba unos años antes de la muerte de su fundadora, tras tres décadas de actividad literaria.

“Pongo fin a mis días al no poder soportar más los ruidos que me martirizan desde hace ocho meses”, escribía antes de su suicidio.

 Reportaje por @dgonzaleztorres para coveritmedia.com