La Red Social

Los niños que quisieron adueñarse de Facebook

 

El director David Fincher cuenta el nacimiento de la mayor red social del mundo y los nombres de los jóvenes emprendedores que pugnaron con Zuckerber.

Todo empezó con una ruptura sentimental. Ése parece ser el origen de Facebook. Enfadado porque su novia le había dejado, Mark Zuckerberg, el cerebro de la famosa red social, utilizó Internet, y más concretamente su blog, para despacharse a gusto con la que había sido su pareja.

Acto seguido, movido por la rabia y cierto machismo, se lanzó a crear una web donde los chavales de Harvard, universidad en la que estudiaba, podían votar, comparando fotos de las alumnas de las distintas hermandades o decidiendo cuáles eran las más atractivas. Claro está, la página, no muy bien vista por los sectores académicos, fue un verdadero éxito en el campus y supuso la semilla de lo que hoy llamamos Facebook.

Así nos lo muestra David Fincher, el prestigioso realizador de películas como “Zodiac” o “El curioso caso de Benjamin Button”, en “La red social”. El director norteamericano ha tomado como base el libro “Multimillonarios por accidente”, escrito por Ben Mezric, para crear una estupenda película, que tiene en el preciso guión de Aaron Sorkin uno de sus principales pilares.

El creador de maravillosas series como “El ala oeste de la Casa Blanca” o “Studio 60” ha escrito un impresionante libreto, lleno de diálogos inteligentes y personajes bien perfilados, que no abusa nunca de la jerga informática.

Un egocéntrico Zuckerber
El largometraje se centra especialmente en la figura de Mark Zuckerberg, creador de Facebook y uno de los veinteañeros más ricos del mundo. Sorkin y Fincher nos muestran a un joven frío, altanero, egocéntrico, brillante y dispuesto a todo para conseguir el éxito de su web. El actor Jesse Eisenberg, que encarna a Zuckerberg, logra hacernos creíble a una persona que, tras su prepotencia, esconde una tremenda soledad.

El paranoico fundador de Napster
No menos duro es el retrato de Sean Parker, el que fuera uno de los fundadores de Napster. El filme nos lo presenta como un egoísta paranoico y politoxicómano. Parker, que se subió al carro de Facebook justo antes de que la web despegara definitivamente, consiguió sacar lo peor de Zuckerberg, que durante un tiempo le admiró sobremanera. El cantante Justin Timberlake, en el que es su mejor trabajo para el cine, consigue hacer odioso a un personaje que se gana el rechazo del espectador desde el primer momento que aparece en pantalla.

Los presuntuosos gemelos Winklevoss
En su proceso hacia la cumbre, Zuckerberg tuvo que enfrentarse a pleitos iniciados por los que querían un pedazo de su éxito. Entre los aprovechados hay que destacar a los gemelos Winklevoss, dos presuntuosos jóvenes que se aliaron con Zuckerberg para que les ayudara a crear una web de contactos entre los alumnos de Harvard.

El precursor de Facebook nunca se implicó demasiado en el proyecto y les dejó tirados a la primera de cambio para dedicarse al negocio que le haría millonario. Acostumbrados a ganar siempre, los hermanos, descritos en el filme como un par de niños ricos malcriados, demandaron a Zuckerberg al considerarse co-creadores de la famosa red social, aunque realmente no tuvieran nada que ver.

Eduardo Saverin, como ángel financiero
Como víctima de este mundo de lobos que nos retrata el filme, aparece Eduardo Saverin, sustento económico de Facebook durante los primeros tiempos. Este chaval de origen brasileño, al que da vida un convincente Andrew Garfield, fue testigo de cómo su mejor amigo, Zuckerberg, le intentaba dejar de lado a instancias de un Sean Parker al que nunca cayó demasiado simpático. El chico llevó a juicio al que consideraba casi como su hermano y consiguió que se le reconociera como co-creador de la famosa red social.

Sociólogo de la juventud
No obstante, además de mostrarnos la genialidad y las malas maneras del creador de Facebook, la película de Fincher nos enseña también el buen ojo del veinteañero a la hora de detectar los gustos de la juventud actual. Su estancia en la Universidad de Harvard, con sus grupos y hermandades de alumnos, aparece en el filme como el microcosmos ideal para analizar las necesidades y deseos de una generación que ha convertido las redes sociales en un elemento casi imprescindible en su vida.

Reportaje de @jvallejoheran para coveritmedia.com