La huella de Miguel Delibes
Hasta que la enfermedad le obligó a amorrongarse en el sillón de su casa, muchas mañanas podía vérsele paseando por los alrededores del Campo Grande, entre pavos reales empingorotados y patos paletos. A su muerte en 2010, los vecinos de Valladolid salieron a la calle para devolver todo el cariño que él, libro tras libro, había ...






